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	<title> Fracci&#243;n Trotskista Cuarta Internacional </title>
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		<title>Las tareas de la educaci&#243;n comunista</title>
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		<dc:creator>Le&#243;n Trotsky</dc:creator>


		<dc:subject>Rossana Cortez</dc:subject>
		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>

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&lt;p&gt;Discurso pronunciado durante el 5&#176; aniversario de la Universidad de Sverdlov. &lt;br class='autobr' /&gt;
A menudo se pretende que la tarea de la instrucci&#243;n comunista consiste en la educaci&#243;n del hombre nuevo. Estas palabras son un poco vagas, un poco declamatorias, y debemos mostrarnos especialmente atentos para no permitir ninguna interpretaci&#243;n humanitaria informe de la concepci&#243;n del &#8220;hombre nuevo&#8221; o de las tareas de la edificaci&#243;n comunista. No hay ninguna duda que el hombre del futuro, el ciudadano de la (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_3757 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;img src='https://www.estrategiainternacional.org/local/cache-vignettes/L138xH365/lt-3-c67c0.jpg?1692718472' width='138' height='365' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;dt&gt;&lt;a href='https://www.estrategiainternacional.org/IMG/pdf/10_trotsky.pdf' title='PDF - 150.8 kio' type=&#034;application/pdf&#034;&gt;&lt;img src='https://www.estrategiainternacional.org/local/cache-vignettes/L64xH64/pdf-b8aed.svg?1776695895' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;&lt;br&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Discurso pronunciado durante el 5&#176; aniversario de la Universidad de Sverdlov.&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Este art&#237;culo fue publicado por primera vez en ingl&#233;s en Imprecor, bolet&#237;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A menudo se pretende que la tarea de la instrucci&#243;n comunista consiste en la educaci&#243;n del hombre nuevo. Estas palabras son un poco vagas, un poco declamatorias, y debemos mostrarnos especialmente atentos para no permitir ninguna interpretaci&#243;n humanitaria informe de la concepci&#243;n del &#8220;hombre nuevo&#8221; o de las tareas de la edificaci&#243;n comunista. No hay ninguna duda que el hombre del futuro, el ciudadano de la comuna, ser&#225; un ser extremadamente interesante y atrayente, y que su psicolog&#237;a (me perdonar&#225; el futurismo, pero me gusta creer que el hombre del futuro tendr&#225; otra psicolog&#237;a) ser&#225; muy diferente de la nuestra. Nuestra tarea actual, desgraciadamente, no puede consistir en educar al ser humano del porvenir. El punto de vista ut&#243;pico y psicol&#243;gicamente humanitario es que el nuevo hombre primero debe ser formado y que entonces, &#233;l crear&#225; las nuevas condiciones. No podemos creer en esto. Sabemos que el hombre es el producto de las condiciones sociales. Pero tambi&#233;n sabemos que entre los seres humanos y las condiciones existe una relaci&#243;n mutua, complicada y actuante. El hombre mismo es producto de ese desarrollo hist&#243;rico y no el menor. Y en esta complicada interacci&#243;n hist&#243;rica de las condiciones experimentadas por seres humanos activos, no creamos al ciudadano abstractamente armonioso y perfecto de la comuna; formamos los seres humanos concretos de nuestra &#233;poca, que todav&#237;a tienen que luchar por las condiciones capaces de hacer surgir al ciudadano armonioso de la comuna. Esto es algo muy diferente, por supuesto, por la simple raz&#243;n que nuestro bisnieto, el ciudadano de la comuna, no es revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El &#8220;hombre nuevo&#8221; y el revolucionario&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A primera vista esto parece falso, incluso parece un insulto. Y, sin embargo, es as&#237;. La noci&#243;n de &#8220;revolucionario&#8221; est&#225; imbuida del m&#225;s alto ideal y de la moral m&#225;s elevada que hayamos podido heredar de toda la &#233;poca anterior de evoluci&#243;n cultural. As&#237;, puede parecer que calumniemos a nuestra posteridad cuando no la vemos revolucionaria. Pero no debemos olvidar que el revolucionario es producto de condiciones hist&#243;ricas determinadas, un producto de la sociedad de clases. El revolucionario no es una abstracci&#243;n psicol&#243;gica. La revoluci&#243;n en s&#237; no es un principio abstracto sino un hecho hist&#243;rico material naciente de los antagonismos de clase, de la dominaci&#243;n violenta de una clase sobre otra. As&#237;, el revolucionario es un tipo hist&#243;rico concreto, y en consecuencia, temporal. Estamos orgullosos de pertenecer a este tipo de hombres. Pero con nuestro trabajo, creamos las condiciones de un orden social donde no habr&#225; antagonismos de clase ni revoluciones, y por ende, no habr&#225; revolucionarios. Es verdad que podemos ampliar el sentido de la palabra &#8220;revolucionario&#8221; hasta englobar toda la actividad consciente del hombre tensado entre la dominaci&#243;n de la naturaleza y entre la extensi&#243;n de las conquistas t&#233;cnicas y culturales. Pero nada nos autoriza a operar semejante abstracci&#243;n, semejante ampliaci&#243;n sin l&#237;mites de la concepci&#243;n del &#8220;revolucionario&#8221;, ya que no hemos cumplido para nada con nuestra tarea hist&#243;rica revolucionaria concreta: el derrocamiento de la sociedad de clases. En consecuencia, estamos lejos de la tarea de educaci&#243;n del armonioso ciudadano de la comuna, consistente en formarlo por medio de un cuidadoso trabajo de laboratorio en el curso de un estado transitorio de la sociedad muy poco armoniosa. Tal empresa ser&#237;a una utop&#237;a de una lamentable puerilidad. Lo que queremos hacer son luchadores, revolucionarios, que heredar&#225;n y completar&#225;n nuestras tradiciones hist&#243;ricas que todav&#237;a no hemos llevado a t&#233;rmino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Revoluci&#243;n y misticismo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;les son las caracter&#237;sticas esenciales del revolucionario? Hay que destacar que no tenemos derecho de separar al revolucionario de la base social en la que ha evolucionado y sin la cual no es nada. El revolucionario de nuestra &#233;poca, que s&#243;lo puede estar ligado a la clase obrera, tiene sus propias particularidades psicol&#243;gicas de entendimiento y de voluntad. Si esto es necesario y posible, el revolucionario rompe los obst&#225;culos hist&#243;ricos, recurriendo a la fuerza para realizar su objetivo. Si esto no es posible, entonces hace un giro, hace trabajo de hormiga, y machaca con paciencia y determinaci&#243;n. Es un revolucionario porque no tiene miedo de romper los obst&#225;culos y de emplear la fuerza implacablemente; al mismo tiempo, reconoce el valor hist&#243;rico. Este es su objetivo permanente, mantener su trabajo, destructivo y creador, en su m&#225;s alto grado de actividad, es decir, sacar de las condiciones hist&#243;ricas dadas el m&#225;ximo rendimiento posible para la marcha hacia delante de la clase revolucionaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El revolucionario no conoce m&#225;s que dificultades externas a su actividad y ning&#250;n obst&#225;culo interno. Es decir: debe desarrollar en &#233;l mismo la capacidad de apreciar el campo de su actividad en todo su contenido concreto, con sus aspectos positivos y negativos, y sacar de esto un balance pol&#237;tico correcto. Pero si est&#225; impedido internamente por obst&#225;culos subjetivos a su acci&#243;n, si le falta comprensi&#243;n o voluntad, si est&#225; paralizado por un desacuerdo interno, por prejuicios religiosos, nacionales o corporativos, entonces es, como mucho, un semi revolucionario. Hay demasiados obst&#225;culos en las condiciones objetivas para que el revolucionario pueda darse el lujo de multiplicar las dificultades y los roces de car&#225;cter objetivo por otros de car&#225;cter subjetivo. Entonces, educar al revolucionario debe consistir, por encima de todo, en franquear estos vestigios de ignorancia y superstici&#243;n que se encuentran frecuentemente en una conciencia muy &#8220;sensible&#8221;. Por lo tanto, adoptamos una actitud totalmente irreconciliable frente a todos aquellos que pronuncien una sola palabra sobre la posibilidad de combinar el misticismo y el sentimiento religioso con el comunismo. La religi&#243;n es irreconciliable con el punto de vista marxista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pensamos que el ate&#237;smo, como elemento inseparable de la concepci&#243;n materialista de la vida, es una condici&#243;n necesaria de la educaci&#243;n te&#243;rica del revolucionario. El que cree en otro mundo no puede concentrar toda su pasi&#243;n en la transformaci&#243;n de este mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Darwinismo y marxismo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aun cuando Darwin, como lo declar&#243; &#233;l mismo, no perdi&#243; su creencia en Dios, a pesar de su rechazo a la teor&#237;a b&#237;blica de la creaci&#243;n, el propio darwinismo no es menos inconciliable con esta creencia. En este, como en otros aspectos, el darwinismo es un precursor, una preparaci&#243;n al marxismo. Tomado en un amplio sentido materialista y dial&#233;ctico, el marxismo es la aplicaci&#243;n del darwinismo a la sociedad humana. El liberalismo de Manchester ha intentado adaptar mec&#225;nicamente el darwinismo a la sociolog&#237;a. Estas tentativas s&#243;lo han llevado a analog&#237;as infantiles velando una p&#233;rfida apolog&#237;a burguesa: los antagonismos observados por Marx estaban explicados como la ley &#8220;eterna&#8221; de la lucha por la vida. Esto es absurdo. Es solamente la ligaz&#243;n la que permite comprender el desarrollo vivo del ser en su relaci&#243;n primitiva con la naturaleza inorg&#225;nica, en su individualizaci&#243;n y su evoluci&#243;n ulteriores, en su din&#225;mica, en la diferenciaci&#243;n de las necesidades vitales en las primeras especies elementales de los reinos vegetal y animal &#8211;en sus luchas&#8211; en la aparici&#243;n del &#8220;primer&#8221; hombre o antropoide, utilizando la primera herramienta &#8211;en el desarrollo de la cooperaci&#243;n primitiva asociando los medios&#8211; en la estratificaci&#243;n posterior de la sociedad como consecuencia del desarrollo de los medios de producci&#243;n, es decir, los medios de dominio de la naturaleza, en la guerra de clases, y finalmente, en la lucha por la superaci&#243;n de las clases.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comprender el mundo desde un punto de vista tan amplio significa emancipar por primera vez la conciencia humana de los residuos del misticismo y asegurarle un firme punto de apoyo. Esto significa estar claramente convencido que, para el futuro, no habr&#225; impedimentos subjetivos a la lucha, sino que los &#250;nicos obst&#225;culos y oposiciones existentes son externos y deben ser superados de una manera u otra, siguiendo las condiciones del conflicto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hemos dicho muchas veces: &#8220;La pr&#225;ctica tiene sus ventajas, al fin de cuentas&#8221;. Esto es correcto en el sentido de que la experiencia colectiva de una clase, y de toda la humanidad, rechaza gradualmente las ilusiones y las falsas teor&#237;as basadas en generalizaciones apresuradas. Pero se puede decir con mucha raz&#243;n que &#8220;la teor&#237;a tiene sus ventajas, al fin de cuentas&#8221;, cuando entendemos por esto que &#8220;la teor&#237;a&#8221; engloba, en realidad, la experiencia de toda la humanidad. Vista desde este &#225;ngulo, la oposici&#243;n entre la teor&#237;a y la pr&#225;ctica desaparece, porque la teor&#237;a no es otra cosa que la pr&#225;ctica correctamente considerada y generalizada. La teor&#237;a no puede hacer fracasar la pr&#225;ctica; sino la actitud irreflexiva, emp&#237;rica y grosera ante aquella. Con el fin de poder hacer una estimaci&#243;n correcta de las condiciones de la lucha, de la situaci&#243;n de nuestra propia clase, debemos tener un m&#233;todo seguro de orientaci&#243;n pol&#237;tica e hist&#243;rica. Este m&#233;todo es el marxismo, o, en nuestra &#233;poca reciente, el leninismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Marx y Lenin, ellos son nuestros gu&#237;as supremos en el terreno de las investigaciones sociales. Para las j&#243;venes generaciones, el camino hacia Marx pasa por Lenin. La v&#237;a directa se vuelve cada vez m&#225;s dif&#237;cil, porque demasiado largo es el per&#237;odo que separa la generaci&#243;n ascendente del genio de aquellos que fundaron el socialismo cient&#237;fico, Marx y Engels. El leninismo es la m&#225;s alta encarnaci&#243;n y concentraci&#243;n del marxismo para la acci&#243;n revolucionaria directa en el per&#237;odo imperialista de agon&#237;a mortal de la sociedad burguesa. El Instituto Lenin, en Mosc&#250;, debe convertirse en una academia superior de estrategia revolucionaria. Nuestro partido comunista est&#225; imbuido del poderoso esp&#237;ritu de Lenin. Su genio revolucionario est&#225; con nosotros. Nuestros pulmones revolucionarios aspiran el elevado aire que ha producido el desarrollo anterior del pensamiento humano. Por eso nosotros estamos profundamente convencidos que el futuro es nuestro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Traducido por Rossana Cortez&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Este art&#237;culo fue publicado por primera vez en ingl&#233;s en Imprecor, bolet&#237;n de prensa de la Internacional Comunista, el 16 de agosto de 1923, su t&#237;tulo original en ruso es &#8220;Zadachi Kommunistichskogo vospitaniya&#8221;. Su primera aparici&#243;n en franc&#233;s fue en Quatri&#232;me Internationale, julio-agosto de 1947.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Sobre la cuesti&#243;n nacional </title>
		<link>https://www.estrategiainternacional.org/Sobre-la-cuestion-nacional</link>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Le&#243;n Trotsky</dc:creator>


		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>Mario Larrea</dc:subject>

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&lt;a href="https://www.estrategiainternacional.org/Seccion-abierta" rel="directory"&gt;Secci&#243;n abierta&lt;/a&gt;

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&lt;a href="https://www.estrategiainternacional.org/4-Teoria-marxista" rel="tag"&gt;4 Teor&#237;a marxista&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.estrategiainternacional.org/Mario-Larrea-140" rel="tag"&gt;Mario Larrea&lt;/a&gt;

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