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	<title> Fracci&#243;n Trotskista Cuarta Internacional </title>
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		<title>Apuntes para una interpretaci&#243;n de la Revoluci&#243;n Mexicana</title>
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		<dc:date>2007-12-18T13:42:13Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mart&#237;n Ju&#225;rez</dc:creator>


		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
		<dc:subject>M&#233;xico</dc:subject>
		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>5 Debates de estrategia</dc:subject>
		<dc:subject>9 Lucha de clases en Latinoam&#233;rica</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;En el presente art&#237;culo ensayamos una interpretaci&#243;n marxista de la revoluci&#243;n mexicana de 1910-1917, apuntando a destacar las l&#237;neas fundamentales de la din&#225;mica que se despleg&#243; durante esos a&#241;os, y que arrastr&#243; al conjunto de las clases sociales del M&#233;xico de entonces. &lt;br class='autobr' /&gt;
Insurgencia ocurrida en un verdadero cruce de &#233;pocas, la revoluci&#243;n de 1910-1917 no s&#243;lo es un obligado punto de referencia hist&#243;rico, sino que plantea m&#250;ltiples lecciones para las tareas por venir de la futura revoluci&#243;n (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://www.estrategiainternacional.org/5-Debates-de-estrategia" rel="tag"&gt;5 Debates de estrategia&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.estrategiainternacional.org/9-Lucha-de-clases-en-Latinoamerica" rel="tag"&gt;9 Lucha de clases en Latinoam&#233;rica&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_3758 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;img src='https://www.estrategiainternacional.org/local/cache-vignettes/L138xH365/mex-4-dd4f0.jpg?1692656400' width='138' height='365' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;dl class='spip_document_596 spip_documents'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href='https://www.estrategiainternacional.org/IMG/pdf/11_mexico.pdf' title='PDF - 259.5 kio' type=&#034;application/pdf&#034;&gt;&lt;img src='https://www.estrategiainternacional.org/local/cache-vignettes/L64xH64/pdf-b8aed.svg?1776695895' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;&lt;br&gt;
&lt;p&gt;En el presente art&#237;culo ensayamos una interpretaci&#243;n marxista de la revoluci&#243;n mexicana de 1910-1917, apuntando a destacar las l&#237;neas fundamentales de la din&#225;mica que se despleg&#243; durante esos a&#241;os, y que arrastr&#243; al conjunto de las clases sociales del M&#233;xico de entonces.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Insurgencia ocurrida en un verdadero cruce de &#233;pocas, la revoluci&#243;n de 1910-1917 no s&#243;lo es un obligado punto de referencia hist&#243;rico, sino que plantea m&#250;ltiples lecciones para las tareas por venir de la futura revoluci&#243;n obrera y socialista en M&#233;xico, y en particular de la alianza entre los explotados y oprimidos de la ciudad y del campo y su actitud frente a las distintas variantes burguesas. Cuando se mantiene y retoma el discurso &#8220;historiogr&#225;fico&#8221; del viejo priato &#8211;que presentaba como pares a quienes se enfrentaron en el campo de batalla&#8211;, la tarea de desmitificar la historia oficial y presentar las causas, tendencias y din&#225;micas de la revoluci&#243;n sigue vigente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el presente trabajo discutimos adem&#225;s con algunos de los postulados sostenidos por Adolfo Gilly, en el entendido que el debate a fondo y sin cortapisas es necesario para profundizar en los problemas de una interpretaci&#243;n marxista de la revoluci&#243;n, y aportar elementos para las tareas por venir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La revoluci&#243;n mexicana iniciada en 1910 fue la primera revoluci&#243;n contempor&#225;nea en Am&#233;rica Latina. La explosiva aparici&#243;n de los ej&#233;rcitos campesinos, la r&#225;pida delineaci&#243;n de fracciones opuestas al interior del bloque insurgente y la ruptura del orden capitalista imperante bajo el porfiriato, fueron el temprano anticipo de que la regi&#243;n entraba a vela desplegada en el torrente caudaloso del siglo XX. Y fue distinta de los movimientos insurgentes que se dieron en el continente a inicios del siglo XIX, signados por el enfrentamiento de amplios sectores de las sociedades criollas con los ej&#233;rcitos y representantes pol&#237;ticos de las metr&#243;polis dominantes, en los que el conflicto de clase s&#243;lo pudo emerger incipientemente debido al escaso desarrollo del capitalismo en las formaciones econ&#243;mico-sociales existentes&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La revoluci&#243;n de independencia, iniciada el 16 de septiembre de 1810 por el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si el siglo XX &#8211;entendido como centuria de grandes tormentas pol&#237;ticas y sociales&#8211; comenz&#243; con la revoluci&#243;n rusa de 1905, con el ascenso del imperialismo como fase espec&#237;fica del capitalismo y con el estallido de la Primera Guerra Mundial&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Antecedido por guerras localizadas como la ruso-japonesa, y las dos guerras (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la historia contempor&#225;nea de Am&#233;rica Latina inici&#243;, en cierta medida, con la irrupci&#243;n del torbellino campesino liderado por Francisco Villa y Emiliano Zapata y la crisis general del atrasado capitalismo mexicano que, en su din&#225;mica, mostr&#243; algunas de las particularidades que se ver&#237;an, en las d&#233;cadas siguientes, en la lucha de clases de la regi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, el derrotero del proceso revolucionario que dur&#243; casi una d&#233;cada y los alineamientos de clases que all&#237; se dieron, no pueden comprenderse sin considerar los acontecimientos internacionales y las tendencias profundas que se desplegaban impetuosamente m&#225;s all&#225; de las fronteras de M&#233;xico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde las &#250;ltimas d&#233;cadas del siglo XIX, la extensi&#243;n de las relaciones de producci&#243;n e intercambio capitalista desde Europa y EE.UU. incorpor&#243; a los pa&#237;ses de desarrollo atrasado al mercado mundial. En este per&#237;odo de transici&#243;n entre el capitalismo de libre competencia y la fase imperialista, se desplegaron las tendencias fundamentales que animar&#237;an la econom&#237;a mundial capitalista durante el siglo siguiente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Como el desarrollo del capital financiero (fusi&#243;n del capital bancario con (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El desarrollo abrupto de modernas relaciones de producci&#243;n en los pa&#237;ses que no hab&#237;an realizado previamente su revoluci&#243;n democr&#225;tico-burguesa, posibilit&#243; que incorporasen elementos t&#233;cnicos y tecnol&#243;gicos avanzad&#237;simos y tambi&#233;n sus consecuencias sociales, absteni&#233;ndose de repetir determinadas etapas hist&#243;ricas, pero sin acercarse a concretar tareas como la reforma agraria y la liquidaci&#243;n &#237;ntegra y efectiva del latifundio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto result&#243; una expresi&#243;n de lo que Le&#243;n Trotsky denomin&#243; la ley del desarrollo desigual y combinado del proceso hist&#243;rico bajo el capitalismo, la cual implicaba &#8211;para decirlo resumidamente&#8211; que, al calor de la extensi&#243;n e internacionalizaci&#243;n de las relaciones capitalistas y de la temprana llegada del capital extranjero, se preservaban las formas precapitalistas de producci&#243;n (que en el caso de Am&#233;rica Latina fueron denominadas por muchos historiadores como &#8220;feudales&#8221; o &#8220;semifeudales&#8221;) subsumidas a la incorporaci&#243;n de elementos propios de la modernizaci&#243;n capitalista, como fue &#8211;por ejemplo&#8211; el desarrollo industrial acelerado e importantes avances t&#233;cnicos como el ferrocarril y el tel&#233;grafo, integrando en una misma estructura econ&#243;mico-social nacional a varias subestructuras, que mantuvieron entre s&#237; una relaci&#243;n compleja y contradictoria. Esto tuvo su correlato en la adecuaci&#243;n de las estructuras de clases, necesaria para insertar a los pa&#237;ses en la divisi&#243;n internacional del trabajo; de esta forma, por ejemplo, los pa&#237;ses latinoamericanos m&#225;s importantes (como M&#233;xico o Argentina) se convirtieron en exportadores de materias primas, al mismo tiempo que se instalaban industrias, se extend&#237;an las v&#237;as de comunicaciones, y surg&#237;an nuevas clases sociales&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La introducci&#243;n del capital extranjero en M&#233;xico se hizo notar en la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En M&#233;xico, las bases preparatorias de la entrada del pa&#237;s al mundo capitalista fueron dadas por las guerras de Reforma&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;La revoluci&#243;n de 1854-1867 destruy&#243; la mayor de todas las corporaciones (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El resultado no s&#243;lo afect&#243; a la Iglesia, sino tambi&#233;n a las tierras comunales consideradas como tierras muertas; bajo las leyes de Ju&#225;rez, lejos de alg&#250;n tipo de reforma agraria, se propici&#243; una nueva concentraci&#243;n del latifundio, en torno a la hacienda&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Las leyes de colonizaci&#243;n, bajo las que se crearon las compa&#241;&#237;as (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bajo el porfiriato (1876-1910) este proceso madur&#243; en una din&#225;mica motorizada por un formidable proceso de expropiaci&#243;n de tierras comunales en el campo y una readecuaci&#243;n violenta de la estructura de clases, que expuls&#243; a los antiguos propietarios, que se transformaron en peones acasillados o en trabajadores manufactureros. M&#233;xico &#8211;sin haber concretado la revoluci&#243;n agraria&#8211;, entr&#243; a la esfera del capitalismo mundial combinando formas y relaciones sociales arcaicas en el campo, con los adelantos de la producci&#243;n capitalista, que se expresaron fundamentalmente en el desarrollo de determinadas ramas de la industria manufacturera y extractiva. En este proceso jug&#243; un rol determinante el capital extranjero, fundamentalmente norteamericano, brit&#225;nico y franc&#233;s (en ese orden de importancia).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La hacienda, lejos de implicar una moderna agricultura capitalista, mostraba en la figura emblem&#225;tica del pe&#243;n acasillado (o por endeudamiento), la utilizaci&#243;n de formas atrasadas de explotaci&#243;n como la base de las relaciones de dependencia salarial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras de los campesinos despose&#237;dos surgi&#243; incipientemente una nueva clase obrera en &#225;reas como la miner&#237;a, los ferrocarriles y la industria textil&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En la Ciudad de M&#233;xico cobraron importancia los trabajadores electricistas.&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , y en cuyos sectores m&#225;s avanzados hicieron pie ideas anarquistas y socialistas ut&#243;picas; en cambio, la burgues&#237;a mexicana surgi&#243; atrofiada y vinculada al r&#233;gimen pol&#237;tico porfiriano y a la propiedad terrateniente. El desarrollo capitalista se bas&#243; fundamentalmente en el rol mayoritario del capital extranjero, y los capitales mexicanos se orientaron fundamentalmente hacia la producci&#243;n ganadera, algodonera, henequenera, etc., basados por ende en el profundo proceso de expropiaci&#243;n de tierras&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para 1910, un 77% de los capitales eran de origen extranjero, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . De esta forma, el porfiriato garantiz&#243;, durante varias d&#233;cadas y con mano f&#233;rrea y m&#233;todos dictatoriales, la modernizaci&#243;n econ&#243;mica y la opresi&#243;n y explotaci&#243;n de las grandes mayor&#237;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, desde 1906, se gestaron las condiciones que trastocaron la estabilidad porfiriana, y que coincidieron con nuevas tendencias a la inestabilidad fronteras afuera de M&#233;xico. Por una parte, la crisis econ&#243;mica internacional de 1907 tuvo consecuencias importantes en el pa&#237;s, particularmente con la ca&#237;da de las exportaciones mineras y agr&#237;colas y el crecimiento del desempleo. Junto a esto, la nueva clase obrera, todav&#237;a muy minoritaria en un pa&#237;s mayormente agrario, y dispersa geogr&#225;ficamente (la Ciudad de M&#233;xico era, a&#250;n en 1910, un centro esencialmente administrativo con escasa concentraci&#243;n proletaria) protagoniz&#243; en 1906 y 1907 las luchas de Cananea (mineros) y de R&#237;o Blanco (textiles), bajo la influencia del Partido Liberal Mexicano de los hermanos Flores Mag&#243;n (que fueron el principal referente del anarquismo nativo). En el campo, d&#233;cadas de avasallamiento contra los derechos de los pueblos provocaban numerosas rebeliones, sofocadas una y otra vez por los &#8220;rurales&#8221;; fue de all&#237; de donde provino la chispa que durante casi diez a&#241;os incendiar&#237;a la pradera y fue esa la base de la capacidad de Villa y de Zapata para organizar sus ej&#233;rcitos revolucionarios. En ese contexto econ&#243;mico-social, las disputas al interior de la burgues&#237;a crecieron, y Francisco I. Madero se convirti&#243; en el representante de los antireeleccionistas; sobre estas fricciones operaban las contradicciones interimperialistas, siendo el maderismo apoyado por los capitales del ascendente imperialismo norteamericano contra los representantes del capital ingl&#233;s y franc&#233;s, en los &#250;ltimos tiempos m&#225;s vinculados a D&#237;az; todo esto en un contexto donde las potencias imperialistas se acercaban aceleradamente a la Primera Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La creciente entrada del capital extranjero y la cercan&#237;a a la pujante potencia norteamericana; la estructura econ&#243;mica que combin&#243; la modernizaci&#243;n con el mantenimiento de relaciones arcaicas en el campo; un r&#233;gimen desp&#243;tico y reelegido una y otra vez; y la emergencia de poderosas fuerzas sociales en el campo y en las ciudades, fueron el trasfondo del proceso revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ocurrido en una verdadera encrucijada hist&#243;rica, signada por el cambio epocal (esto es el pasaje a la etapa imperialista del capitalismo), el proceso iniciado en 1910 se dio en el interregno entre la vieja revoluci&#243;n burguesa y la revoluci&#243;n proletaria. La imbricaci&#243;n con el capital imperialista y la necesidad de preservar el orden capitalista (basado en la importancia de la propiedad terrateniente), condicionaron a los principales l&#237;deres burgueses y peque&#241;o burgueses y su actitud reaccionaria ante las demandas campesinas. Al mismo tiempo, la relativa inmadurez del desarrollo econ&#243;mico-social del capitalismo, se expres&#243; en la dificultad para que emergieran las condiciones pol&#237;ticas y los sujetos capaces de resolver las tareas que las clases poseedoras no resolver&#237;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lejos de disolverse en el aire, esta contradicci&#243;n (un atolladero hist&#243;rico en el sentido m&#225;s cabal de las palabras...), surgi&#243; de forma furiosa en un proceso revolucionario cuya forma fundamental y m&#225;s &#225;lgida fue la guerra civil protagonizada por los ej&#233;rcitos nacidos de la movilizaci&#243;n revolucionaria que sacudi&#243; las haciendas, pueblos y ciudades desde 1910, y que encerr&#243;, en ese momento militar, los antagonismos de clase existentes y los programas pol&#237;ticos en juego.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este atolladero hist&#243;rico se expres&#243; tambi&#233;n en las formas que asumi&#243; el conflicto de clases donde, mientras se dio una verdadera guerra civil basada en la acci&#243;n de las masas agrarias (la m&#225;s violenta y cruenta que conoci&#243; Am&#233;rica Latina durante el siglo pasado), al mismo tiempo hubo carencia de las formas caracter&#237;sticas de los procesos revolucionarios del siglo XX, como la huelga pol&#237;tica y la insurrecci&#243;n, las cuales necesariamente van vinculadas a la existencia de un movimiento obrero que tienda a la acci&#243;n revolucionaria, un factor ausente en esos a&#241;os&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta contradicci&#243;n se debi&#243; principalmente al peso cuantitativo, pol&#237;tico y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una periodizaci&#243;n de la revoluci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Primera fase: Del levantamiento contra D&#237;az, a la destrucci&#243;n del Ej&#233;rcito del Estado burgu&#233;s&lt;/strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
El 20 de noviembre de 1910, siguiendo el llamamiento p&#250;blico formulado por Francisco I. Madero en su &#8220;Plan de San Luis&#8221;, se inici&#243; el levantamiento armado de las guerrillas campesinas, como las que se alzaron en Chihuahua, lideradas por los norte&#241;os Francisco Villa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Villa, de origen humilde, en los 16 a&#241;os previos a la revoluci&#243;n altern&#243; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y Pascual Orozco, o en Morelos, bajo el liderazgo de Emiliano Zapata. Durante las semanas siguientes, se dieron crecientes escaramuzas y enfrentamientos de insurgentes contra las partidas del ej&#233;rcito federal, y paulatinamente se fueron incorporando campesinos y pobladores a los primeros grupos rebeldes. Mientras tanto, en febrero de 1911 Madero regres&#243; al pa&#237;s desde los EE.UU..&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hab&#237;a comenzado la revoluci&#243;n, impulsada en primera instancia por la disputa al interior de la clase dominante, en donde Madero representaba al bloque antireeleccionista que presionaba para obligar a una negociaci&#243;n al antiguo r&#233;gimen. Y, tras la direcci&#243;n pol&#237;tica maderista, se articulaba un amplio frente o bloque policlasista, que iba desde sectores de la burgues&#237;a (el mismo Madero era un hacendado), la peque&#241;o burgues&#237;a urbana, la clase obrera, as&#237; como los peones agr&#237;colas y campesinos. Debilitado, con su apoyo social muy menguado y reducido, el r&#233;gimen porfirista ten&#237;a los d&#237;as contados. &lt;br class='autobr' /&gt;
El movimiento enlaz&#243; demandas democr&#225;tico-pol&#237;ticas (como la renuncia de Porfirio D&#237;az y la consigna de &#8220;Sufragio efectivo, no reelecci&#243;n&#8221;) con otras de corte social, enarboladas fundamentalmente por el movimiento campesino, el cual se uni&#243; a la revoluci&#243;n persiguiendo sus propias reivindicaciones, expresadas por los zapatistas en la consigna de &#8220;Abajo haciendas, arriba pueblos&#8221;. &lt;br class='autobr' /&gt;
Esta primera fase (que se extiende desde noviembre de 1910 hasta junio de 1914, con la victoria de la Divisi&#243;n del Norte en Zacatecas), se caracteriz&#243; por el hecho de que la direcci&#243;n burguesa antiporfirista logr&#243; que los explotados y oprimidos que se incorporan al movimiento revolucionario permanezcan bajo su &#233;gida pol&#237;tica y alineados en un mismo bloque (a excepci&#243;n del zapatismo, que mantendr&#225; permanentemente su independencia pol&#237;tica). Al mismo tiempo y a pesar de los cambios de gobierno, el Estado burgu&#233;s mantendr&#225; su continuidad. Sin embargo, con el correr de los meses se profundizar&#225; el ascenso de las masas campesinas y obreras y la masificaci&#243;n de su accionar, convirti&#233;ndose en las verdaderas protagonistas y liquidando toda posibilidad de restringir el proceso revolucionario a meras reformas en el r&#233;gimen pol&#237;tico.&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, durante los meses siguientes, con la clara aspiraci&#243;n de hacer propio y concretar el &#250;nico punto social del Plan maderista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Su punto 3, que propon&#237;a la restituci&#243;n a sus antiguos propietarios de todas (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , se extendieron los levantamientos en distintos puntos del pa&#237;s. El 10 de mayo, Villa y Orozco atacaron Ciudad Ju&#225;rez, en la frontera con los Estados Unidos; y el 20 y 21 de mayo de 1911 las sure&#241;as ciudades de Cuautla y Cuernavaca fueron ocupadas por unos 4.000 hombres liderados por el morelense Emiliano Zapata.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un primer intento de contener la revoluci&#243;n en ascenso fueron los acuerdos concertados en esa misma ciudad entre el gobierno federal y Madero. Mediante los mismos, se pactaba la renuncia de D&#237;az, un interinato hasta las nuevas elecciones y el desarme de los insurgentes: &#8220;Tanto D&#237;az como Madero comprendieron la doble advertencia del norte y del sur: hab&#237;a que llegar a un acuerdo, antes de que la guerra campesina pasara por encima de todos ellos&#8221; (Gilly, 1980: p&#225;g. 47). &lt;br class='autobr' /&gt;
La revoluci&#243;n oblig&#243; as&#237; a la renuncia de Porfirio D&#237;az, a pesar de estar todav&#237;a en sus fases iniciales y de que a&#250;n no hab&#237;a alcanzado un car&#225;cter masivo. Pero esto ya era testimonio contundente de la fuerza irresistible de las profundas y ancestrales aspiraciones motoras del levantamiento en el campo: el ansia de tierra, que &#8211;aunque se expresara con distintas formas locales&#8211; tend&#237;a a unificar y le daba un car&#225;cter nacional al movimiento revolucionario. &lt;br class='autobr' /&gt;
Al mismo tiempo, la salida pactada de Porfirio D&#237;az intent&#243; desactivar la revoluci&#243;n y garantizar la preservaci&#243;n del Estado, contando para ello con el posicionamiento de Madero como direcci&#243;n del movimiento revolucionario, quien mantuvo intacto el Ej&#233;rcito federal.&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;p&gt;El 1&#176; de octubre de 1911, luego de un breve interinato, las elecciones le dieron el triunfo a la f&#243;rmula Francisco I. Madero-Pino Su&#225;rez. Se abri&#243; un nuevo momento pol&#237;tico de esta primera fase. En el mismo, Madero intent&#243; desactivar el movimiento revolucionario, para lo cual su proyecto pol&#237;tico apuntaba a introducir algunas reformas pol&#237;ticas formales, limitando el proceso a un cambio de personal pol&#237;tico del Estado burgu&#233;s&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Adem&#225;s de los intentos por desarmar a los zapatistas, Francisco Villa &#8211;que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, esto fracas&#243;; el nuevo gobierno cay&#243; r&#225;pidamente en el desgaste y aislamiento, con sus movimientos restringidos por dos fuerzas colosales que preparaban la confrontaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, los partidarios del porfirismo comenzaron a preparar la contrarrevoluci&#243;n, para sacarse de encima a un gobierno que &#8211;aunque no se propon&#237;a m&#225;s que t&#237;midas reformas pol&#237;ticas&#8211;, les resultaba poco confiable debido a la presi&#243;n que sobre &#233;l ejerc&#237;a el movimiento de masas, el cual era su principal base de apoyo y que, en contraste, estaba carente de un aparato pol&#237;tico consolidado. Un ala de la clase dominante buscaba despejar el camino para apuntar sus armas y ahogar en sangre sin dilaciones al movimiento insurgente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De otra parte, el proceso de agitaci&#243;n creciente del movimiento de masas que sent&#237;an la renuncia de D&#237;az como un triunfo, iba in crescendo. Por ejemplo: &#8220;la ca&#237;da de D&#237;az fue la se&#241;al para un nuevo impulso de organizaci&#243;n y de movilizaci&#243;n de los trabajadores, que se tradujo en la formaci&#243;n de nuevos sindicatos y en una ola de huelgas. En los primeros nueve meses de 1912, por ejemplo, hubo un total de cuarenta huelgas solamente en la industria textil (la m&#225;s importante de la &#233;poca)&#8221;. En ese sentido, los intentos por desarmar al zapatismo y contener el reparto espont&#225;neo de tierras, realizados primero por el gobierno interino y luego por Madero, s&#243;lo generaron desconfianza entre los campesinos. Conocido es el hecho de que Emiliano Zapata estuvo cerca de fusilar a Madero, cuando &#233;ste todav&#237;a no asum&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En agosto de 1911, Madero se present&#243; en el cuartel general zapatista para (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A los escasos veinte d&#237;as de que aquel se convirti&#243; en presidente, el dirigente morelense lanz&#243; el Plan de Ayala, que denunci&#243; la traici&#243;n de Madero a la revoluci&#243;n y su abandono del Plan de San Luis Potos&#237;, llam&#243; a su derrocamiento y enarbol&#243; un programa que afirmaba que &#8220;los terrenos, montes y aguas usurpados por hacendados, cient&#237;ficos o caciques a la sombra de la tiran&#237;a y justicia venal&#8221; pasar&#225;n a manos de &#8220;los pueblos o ciudadanos que tengan sus t&#237;tulos correspondientes a esas propiedades... manteniendo con las armas en la mano la mencionada posesi&#243;n...&#8221;, proponiendo tambi&#233;n la nacionalizaci&#243;n de las propiedades de todos los enemigos de la revoluci&#243;n, definici&#243;n bajo la que se englobaba a todos los terratenientes y capitalistas. Durante el per&#237;odo siguiente, la rebeli&#243;n zapatista se extendi&#243; por varios estados del sur del pa&#237;s, bajo la bandera del Plan de Ayala, y se mantuvo hasta la derrota del Ej&#233;rcito federal en 1914.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por detr&#225;s de la continuidad de la rebeli&#243;n zapatista, se expresaba que el reparto agrario era el objetivo fundamental de la revoluci&#243;n democr&#225;tico-burguesa nunca realizada en M&#233;xico, el cual no pod&#237;a ser concretado por el maderismo, en tanto fracci&#243;n de la burgues&#237;a triunfante. &lt;br class='autobr' /&gt;
Esa contradicci&#243;n fue la clave que explic&#243; la irrupci&#243;n violenta de los millones de oprimidos, explotados y despose&#237;dos en los a&#241;os siguientes y la obstinada continuidad y radicalizaci&#243;n del proceso revolucionario, echando por tierra los intentos de contenerla mediante un cambio de r&#233;gimen pol&#237;tico.&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;p&gt;La contrarrevoluci&#243;n golpe&#243; r&#225;pida y primero, mediante el golpe de Estado liderado por Victoriano Huerta, ministro de Guerra de Francisco I. Madero, con el aval y la complicidad de la embajada norteamericana (que cambi&#243; su actitud previa ante el maderismo), y con el apoyo de gran parte de las clases poseedoras&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Golpe que concluy&#243; con el asesinato de Madero y Pino Su&#225;rez.&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La dictadura de Huerta descarg&#243; una pol&#237;tica abiertamente contrarrevolucionaria, combinada con intentos de corromper y atraer a sectores de la clase obrera y de los mismos ej&#233;rcitos revolucionarios&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Huerta logr&#243; incorporar a Pascual Orozco y sus &#8220;colorados&#8221;. Orozco se hab&#237;a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se despleg&#243; entonces un nuevo momento de esa primera fase del proceso revolucionario, en el cual el bloque antihuertista se organiz&#243; militarmente y se enfrent&#243; con los ej&#233;rcitos federales. Implicando un verdadero salto respecto a lo ocurrido desde noviembre de 1910, la guerra civil se generaliz&#243;. Y aunque la burgues&#237;a maderista (ahora constitucionalista) continu&#243; detentando la direcci&#243;n pol&#237;tica, la movilizaci&#243;n militar en el campo mostr&#243; la masividad alcanzada por el ascenso revolucionario, al mismo tiempo que se configur&#243; paulatinamente un polo opuesto en torno a las direcciones campesinas de Villa y Zapata.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 20 de marzo de 1913, Venustiano Carranza, maderista y ex gobernador de Coahuila, lanz&#243; el Plan de Guadalupe, cuyas reivindicaciones eran esencialmente pol&#237;ticas y no retomaban ninguna de las planteadas por el Plan zapatista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Carranza se opuso abiertamente a cualquier tipo de reparto agrario, y all&#237; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El constitucionalismo se dot&#243; de una poderosa fuerza armada, de la cual formaban parte los Ej&#233;rcitos del Noroeste y del Noreste, bajo las &#243;rdenes de &#193;lvaro Obreg&#243;n y Pablo Gonz&#225;lez, as&#237; como la Divisi&#243;n que comenz&#243; a armar Francisco Villa a su regreso del exilio en EE.UU.. Mientras tanto, Emiliano Zapata hostigaba al Ej&#233;rcito federal a las puertas sure&#241;as de la Ciudad de M&#233;xico, independiente del mando de Carranza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde los inicios de este enfrentamiento con el gobierno federal, surgieron fricciones al interior del constitucionalismo. Esta se hizo notoria cuando Carranza, desconfiando del &#8220;bandolero&#8221; Villa y de su predicamento entre los campesinos, quiso limitar sus movimientos, subordinarlo a Obreg&#243;n y removerlo de su cargo al frente de la Divisi&#243;n del Norte&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n relata Paco Ignacio Taibo II, cuando lo visitaron por vez primera los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La Divisi&#243;n del Norte, que se transform&#243; en un foco de atracci&#243;n para los campesinos y sectores minoritarios del movimiento obrero ferrocarrilero y minero insurrectos, y se convirti&#243; en un poderoso ej&#233;rcito campesino, arras&#243; con las tropas federales en Torre&#243;n, Chihuahua, Saltillo y finalmente en Zacatecas, asumiendo el grueso de los enfrentamientos militares claves, con lo que dif&#237;cilmente se puede comparar con el desempe&#241;o militar de los otros dos ej&#233;rcitos constitucionalistas, especialmente en el caso de Pablo Gonz&#225;lez&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#201;ste no tuvo ning&#250;n triunfo notorio sobre el Ej&#233;rcito federal, haci&#233;ndose (&#8230;)&#034; id=&#034;nh18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La toma de Zacatecas (considerada entonces como una de las puertas de entrada a la Ciudad de M&#233;xico), el 23 de junio de 1914, cuando las tropas de Pancho Villa desoyeron las instrucciones de Carranza y aniquilaron la columna vertebral del Ej&#233;rcito federal, se&#241;al&#243; el fin de la primera fase de la revoluci&#243;n. Fue derrotado el fundamento y pilar armado del Estado burgu&#233;s, lo cual marc&#243; el punto m&#225;ximo de la desorganizaci&#243;n del aparato estatal que sustent&#243; al porfiriato. Al calor de la guerra civil, &#8220;Zacatecas significa que el ej&#233;rcito de Porfirio D&#237;az, de Francisco I. Madero y de Huerta, el ej&#233;rcito cuya continuidad viene desde la guerra contra la intervenci&#243;n francesa, es decir, el ej&#233;rcito sobre el cual se sostiene la continuidad del Estado liberal burgu&#233;s, ha sido destruido por un ej&#233;rcito de campesinos (...) La espina dorsal del viejo Estado est&#225; partida&#8221; (Gilly, 1980: 180). La revoluci&#243;n campesina hab&#237;a hecho &#8211;por la v&#237;a de las armas&#8211; lo que no quiso hacer la direcci&#243;n burguesa maderista. Y fue un acontecimiento que debe rescatarse con orgullo en una historia de los explotados y oprimidos: el triunfo de un ej&#233;rcito campesino que, en sus m&#233;todos y acciones, destilaba el odio de clase de los despose&#237;dos. Luego de esto, Obreg&#243;n aprovech&#243; el triunfo villista y el retraso que Carranza finalmente le impuso al Centauro del Norte, para acelerar su entrada a la capital, concentrando golpes claves sobre los restos de los federales en las cercan&#237;as de Guadalajara, y preparando la ocupaci&#243;n de la Ciudad de M&#233;xico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Segunda fase: De la guerra civil en el bloque antihuertista a la institucionalizaci&#243;n de la revoluci&#243;n&lt;br class='autobr' /&gt;
La desarticulaci&#243;n del pilar del viejo Estado marc&#243; el inicio de una nueva fase de la revoluci&#243;n, la cual se caracteriz&#243; por la guerra civil que confront&#243; al constitucionalismo con las direcciones campesinas radicales; y los distintos proyectos pol&#237;ticos que, con mayor o menor claridad, expresaban. &lt;br class='autobr' /&gt;
El choque al interior del bloque antiporfirista fue expresi&#243;n pol&#237;tica y militar de la contradicci&#243;n entre la direcci&#243;n burguesa y el impulso de las demandas hist&#243;ricas de las masas agrarias que abri&#243; una tendencia anticapitalista y contra el orden establecido, confrontaci&#243;n que cort&#243; transversalmente al bloque revolucionario. &lt;br class='autobr' /&gt;
De una parte, la direcci&#243;n constitucionalista, cohesionada en torno a la figura de Carranza, persigui&#243; el objetivo de contener y desactivar la insurrecci&#243;n generalizada de las masas agrarias. M&#225;s all&#225; de la extracci&#243;n social de los oficiales constitucionalistas (en su mayor&#237;a del norte del pa&#237;s, de profesiones liberales o hacendados medianamente acomodados), su programa y su acci&#243;n pol&#237;tica apunt&#243; hacia preservar la propiedad privada, reconstituir el Estado y abonar el surgimiento de una nueva clase burguesa, de la cual los triunfadores fueron parte crucial. &lt;br class='autobr' /&gt;
Hubo quienes pretendieron hacerlo privilegiando los mecanismos coercitivos (como Carranza, quien expresaba una tendencia m&#225;s abiertamente burguesa), y oponi&#233;ndose a toda idea de una reforma agraria efectiva, mostrando de paso su incomprensi&#243;n del proceso profundo que recorr&#237;a al movimiento de masas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Y quienes, de forma m&#225;s inteligente, enarbolaron una pol&#237;tica que combinaba golpear y/o cooptar a las dirigencias campesinas radicales con la apropiaci&#243;n de parte de su programa, atrayendo as&#237; a las masas campesinas que eran el sustento social de aquellas. Fue el caso de Obreg&#243;n y los constitucionalistas sonorenses, que presionaron a Carranza para volverse m&#225;s hacia la izquierda e intentar un acuerdo con el villismo. En tanto que el ala que Gilly defini&#243; como &#8220;jacobina&#8221;, encarnada en figuras como Lucio Blanco, Salvador Alvarado y Francisco M&#250;gica, expresaba una tendencia m&#225;s de izquierda, subordinada a la direcci&#243;n carrancista, pero que, a la vez, presionaba para que el constitucionalismo retomase demandas sociales y no se limitara a las puramente democr&#225;tico-formales, lo que por momentos llev&#243; al choque con Carranza, como en la confecci&#243;n del Plan de Guadalupe, o en las expropiaciones realizadas por Lucio Blanco, bajo las &#243;rdenes de M&#250;gica, en Matamoros, que fueran censuradas por el &#8220;Primer Jefe&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De otra parte, fue d&#225;ndose una confluencia cada vez m&#225;s real entre Villa y Zapata. En el caso de Pancho Villa, su trayectoria lo llev&#243; al maderismo, para luego ser encarcelado por el mismo Madero; despu&#233;s del golpe de Estado de Huerta, se enrol&#243; en el constitucionalismo, enfrent&#225;ndose casi desde los inicios con el Primer Jefe y a su lugarteniente &#193;lvaro Obreg&#243;n. El villismo oscil&#243; entre la dependencia pol&#237;tica de las direcciones burguesas y su rechazo irreverente, expresando as&#237; su negativa a aceptar la contenci&#243;n de la revoluci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta postura no era fruto de un programa ni de ideas pol&#237;ticas definidas, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La diferencia con el constitucionalismo se expresaba tambi&#233;n en la conformaci&#243;n del propio ej&#233;rcito. Friedrich Katz sostiene que &#8220;En Coahuila y en Nuevo Le&#243;n, donde se originaron los contingentes m&#225;s importantes de tropas carrancistas, el n&#250;cleo de los ej&#233;rcitos revolucionarios ven&#237;a de las milicias estatales profesionalizadas, que absorbieron a los maderistas deseosos de convertirse en soldados profesionales y se fortalecieron mucho durante la rebeli&#243;n de Orozco&#8221;. En el caso de la Divisi&#243;n del Norte, &#8220;su n&#250;cleo no estaba compuesto por milicias profesionales, sino por hombres reclutados en sus comunidades y que todav&#237;a conservaban sus v&#237;nculos con ellas (...) en contraste con Sonora, Coahuila y Nuevo Le&#243;n, Chihuahua y Durango eran las &#225;reas centrales del descontento agrario en el norte, y una parte de la Divisi&#243;n del Norte estaba formada por hombres que ven&#237;an de comunidades expropiadas o que hab&#237;an ocupado tierras de las haciendas&#8221;. Guardaba sus diferencias tambi&#233;n con el zapatista Ej&#233;rcito Libertador del Sur, que era fundamentalmente una fuerza guerrillera, y &#8220;donde los hombres combat&#237;an cerca de sus comunidades, segu&#237;an siendo en gran medida campesinos&#8221;, y, contin&#250;a el autor, &#8220;la Divisi&#243;n del Norte no era en modo alguno un ejercito exclusivamente campesino. Hab&#237;a tambi&#233;n vaqueros, mineros, y personas sin ocupaci&#243;n fija&#8221;(Katz, 1999: 351-352). Taibo II, bas&#225;ndose en estad&#237;sticas y entrevistas, concluye &#8220;al igual que Pancho, en su enorme mayor&#237;a han tenido a lo largo de su vida adulta varios oficios y una gran movilidad geogr&#225;fica...&#8221; (Taibo II, 2006: 378).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De igual forma, la pol&#237;tica implementada por Villa durante su gobierno en Chihuahua (1913), fue muy distinta de la que llevaron a cabo los caudillos carrancistas. Mientras estos &#250;ltimos se limitaron a ocupar e intervenir transitoriamente las grandes propiedades, Villa, al ocupar Chihuahua, promulg&#243; un decreto que &#8220;ordenaba la confiscaci&#243;n de las tierras y dem&#225;s propiedades pertenecientes a los terratenientes mexicanos m&#225;s ricos y poderosos de Chihuahua, entre los que destacaban las familias Terrazas, Creel, Cuilty y Falomir&#8221; (Katz, 1999: 275)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Al mismo tiempo que no mencionaba las propiedades de los extranjeros y de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y, &#8220;tras la victoria de la revoluci&#243;n, habr&#237;an de promulgarse leyes que modificar&#237;an radicalmente el r&#233;gimen de propiedad de esas tierras: una parte ser&#237;a dividida entre los veteranos revolucionarios, otra parte ser&#237;a devuelta a los propietarios originales, a los que los hacendados se las hab&#237;an arrebatado, y una tercera parte permanecer&#237;a a disposici&#243;n del estado&#8221; (Katz, 1999: 275). O, como dice Taibo II, &#8220;la verdadera radicalidad de lo que estaba sucediendo en Chihuahua se encontraba en que la desaparici&#243;n del poder de los hacendados y su brazo armado, el Estado, la Acordada y los rurales, permitieron a las comunidades recuperar los derechos de agua, las zonas de pastura, el libre tr&#225;nsito, ajustar los deslindes de tierras, abolir las deudas, aumentar los salarios...&#8221; (Taibo II, 2006: 405). Sin contar con un programa como el Plan de Ayala, el villismo, de forma pragm&#225;tica, llevaba adelante medidas ciertamente radicales que marcaban un creciente giro, pasando del maderismo a ser influido por el zapatismo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para una s&#237;ntesis de las diferencias en la estructura econ&#243;mica y social del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fue justamente este &#250;ltimo el que fue m&#225;s hasta el final y le dio un car&#225;cter ininterrumpido a la lucha por las demandas de la revoluci&#243;n. Lo demostr&#243; en su intransigencia frente a cada sector burgu&#233;s que asum&#237;a las riendas del Estado o se postulaba para reconstruirlo: primero contra el porfirismo, luego contra Madero, despu&#233;s contra Huerta, y finalmente contra Carranza y Obreg&#243;n. Aunque esto no surg&#237;a de una concepci&#243;n te&#243;rico-pol&#237;tica acabada, fue expresi&#243;n de un profundo agrarismo radical, influido por maestros de formaci&#243;n socialista que formaron parte de su Estado mayor. Y se plasm&#243; en un programa que atacaba sin cortapisas el dominio terrateniente y capitalista en el estado de Morelos, profundizando y llevando m&#225;s all&#225; los postulados del Plan de Ayala de 1911&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A pesar de esto, distintos sectores del mando zapatista confiaron, en los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La Ley Agraria de 1915 expresaba y legalizaba lo que sosten&#237;an con las armas los campesinos morelenses, al determinar la nacionalizaci&#243;n sin indemnizaci&#243;n de todas las tierras (lo cual se combinaba con la nacionalizaci&#243;n sin pago de los ingenios y destiler&#237;as) y establecer el reparto agrario; la misma &#8220;establece una dictadura revolucionaria centrada en la liquidaci&#243;n radical de los latifundios y el reparto de la tierra desde abajo, haciendo funcionar a los municipios como &#243;rganos de poder de los pueblos para aplicarla&#8221; (Gilly, 1980: 250), lo cual era la esencia de la consigna &#8220;Tierra y Libertad&#8221;, y fue la base de la Comuna de Morelos instaurada en los &#250;ltimos a&#241;os de la revoluci&#243;n, en condiciones de aislamiento y de un giro desfavorable en la guerra civil. Mientras las distintas fracciones burguesas y peque&#241;o burguesas eran enemigas de resolver la cuesti&#243;n de la tierra (a lo que se opusieron en los territorios que controlaron durante la guerra civil), el zapatismo, con todas las limitaciones que puedan encontr&#225;rsele, demostraba &#8211;en tanto direcci&#243;n campesina radical&#8211; su consecuencia para realizarlo localmente e intentar llevar adelante la perspectiva anticapitalista puesta en juego durante la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;p&gt;Aunque distintas mediaciones intentaron atemperar las fricciones entre Villa y Carranza, suscribi&#233;ndose entre ambos el Pacto de Torre&#243;n y entrando en primer lugar el Ej&#233;rcito obregonista a la Ciudad de M&#233;xico, esto dur&#243; muy poco. &lt;br class='autobr' /&gt;
En la Convenci&#243;n de Aguascalientes, realizada en agosto de 1914, se establecieron los l&#237;mites de cualquier intento de acuerdo entre las dos facciones. La Convenci&#243;n, que reuni&#243; a los oficiales y generales de los ej&#233;rcitos triunfadores, y fue vista por Obreg&#243;n como una t&#225;ctica para acercar a las alas menos radicales del villismo (y en particular el espectro de intelectuales que rodeaban al Centauro del Norte), result&#243; en su contrario: el villismo y el zapatismo confluyeron, influyeron coyunturalmente al ala jacobina del constitucionalismo (Blanco y otros), lograron la aprobaci&#243;n de los puntos centrales del Plan de Ayala, e incluso la Convenci&#243;n vot&#243; un llamado a Carranza (cuyos delegados concurrieron encabezados por Obreg&#243;n) a recapacitar y a subordinarse a esa asamblea soberana. Con estas definiciones, la Convenci&#243;n se convirti&#243; en la m&#225;s alta y conjunta expresi&#243;n program&#225;tica del proceso revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La consecuencia fue la ruptura de la Convenci&#243;n, el alineamiento de Obreg&#243;n y sus oficiales con Carranza, quienes abandonaron la capital, y el dominio transitorio de la alianza villista y zapatista sobre la Ciudad de M&#233;xico (desde su ingreso el 3 de diciembre de 1914 hasta fines de enero de 1915), bajo un gobierno convencionista presidido por Eulalio Guti&#233;rrez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El triunfo militar en Zacatecas y la realizaci&#243;n de la Convenci&#243;n marc&#243; el momento m&#225;s alto de la revoluci&#243;n, sostenido en el auge de la insurgencia campesina. A partir de entonces, la actitud de las direcciones en pugna ir&#225; marcando la resoluci&#243;n del proceso revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, despu&#233;s del retroceso t&#225;ctico que supuso la retirada de la Ciudad de M&#233;xico y su repliegue al puerto de Veracruz, el constitucionalismo &#8211;bajo el influjo de Obreg&#243;n&#8211; lanz&#243; una contraofensiva pol&#237;tica, con las llamadas adiciones al Plan de Guadalupe, mediante las cuales se promet&#237;an leyes agrarias, fiscales y de protecci&#243;n para las clases proletarias, que le dieron un car&#225;cter m&#225;s social y le permitieron apropiarse de las demandas de los l&#237;deres campesinos. Esta contraofensiva pol&#237;tica fue el sustento profundo de su rearme militar en los meses siguientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras el constitucionalismo lanzaba esta ofensiva pol&#237;tica, el gobierno convencionista, integrado por Eulalio Guti&#233;rrez y un grupo de intelectuales como Mart&#237;n Luis Guzm&#225;n y Jos&#233; Vasconcelos, los cuales no eran muy afines a los caudillos campesinos, formaron una fracci&#243;n &#8220;neutral&#8221; entre las dos alas, pero en los hechos boicotearon la insurgencia campesina y terminaron abandonando el gobierno. Por su parte, ante la ofensiva pol&#237;tica del constitucionalismo, los lideres radicales campesinos, a pesar de sus instintos revolucionarios, no mostraron la disposici&#243;n y capacidad para sobreponerse a una visi&#243;n localista, y buscar un programa pol&#237;tico nacional contrapuesto al programa carrancista, que se propusiera reorganizar a la naci&#243;n sobre bases alternativas al capitalismo. Esto se expres&#243; en su retirada de la Ciudad de M&#233;xico (que respondi&#243; a una escasa voluntad pol&#237;tica de gobernar y defender la principal plaza del pa&#237;s), y en la negativa a perseguir a Carranza y derrotarlo en Veracruz, as&#237; como en la divisi&#243;n del frente villista-zapatista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gilly presenta correctamente los l&#237;mites del gobierno de la Convenci&#243;n: &#8220;el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez retomado el control de la Ciudad de M&#233;xico, el constitucionalismo sent&#243; las bases de lo que fue pilar fundamental del Estado posrevolucionario: la colaboraci&#243;n entre el gobierno y las organizaciones obreras, personificada en el pacto con la Casa del Obrero Mundial (impulsado fundamentalmente por &#193;lvaro Obreg&#243;n) y la constituci&#243;n de los batallones rojos, compuestos por obreros que salieron a combatir a las milicias campesinas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Enrique Semo plantea que se ha sobredimensionado este acontecimiento que, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de esto, se desarroll&#243; la debacle militar de los ej&#233;rcitos campesinos. Mientras el Ej&#233;rcito zapatista retornaba a Morelos, las derrotas sufridas por Villa en las batallas de Celaya marcaron el declive de la Divisi&#243;n del Norte y el fiel de la balanza se inclin&#243; para el constitucionalismo, luego de lo cual el gobierno de Carranza fue reconocido (en octubre de 1915) por parte de los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;p&gt;Aunque visto en retrospectiva podr&#237;amos afirmar que, la combinaci&#243;n de triunfos militares y la &#8220;contraofensiva pol&#237;tica&#8221; por parte del carrancismo, aunado a los l&#237;mites pol&#237;ticos y sociales de la fracci&#243;n villista-zapatista, hab&#237;an decidido en 1915 el triunfador; parad&#243;jicamente fue durante ese a&#241;o y el siguiente que cobr&#243; forma y fuerza la Comuna de Morelos. Aunque en un momento de declive de la revoluci&#243;n, expres&#243; su punto m&#225;s alto en t&#233;rminos pol&#237;ticos y program&#225;ticos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La realizaci&#243;n del Congreso Constituyente, inaugurado el 21 de noviembre de 1916, marc&#243; el momento final de esta segunda fase. El intento de Carranza por imponer una Carta Magna id&#233;ntica a la de 1857, choc&#243; con el ala obregonista y con los &#8220;jacobinos&#8221;, quienes eran concientes de que la revoluci&#243;n s&#243;lo pod&#237;a estabilizarse si se incorporaban algunas de las demandas que empujaron a millones de campesinos sin tierra a participar en los ej&#233;rcitos revolucionarios; posici&#243;n que finalmente se impuso. Sobre la base del aplastamiento de los ej&#233;rcitos campesinos, y de la liquidaci&#243;n de la faz de la tierra de la Comuna de Morelos, la sanci&#243;n de la Constituci&#243;n de 1917 se&#241;al&#243; la institucionalizaci&#243;n de las demandas de la revoluci&#243;n y su incorporaci&#243;n al nuevo corpus legal del Estado burgu&#233;s. El triunfo militar y pol&#237;tico del constitucionalismo, sin embargo, no signific&#243; la desaparici&#243;n de las contradicciones propias de la instauraci&#243;n de un nuevo r&#233;gimen. Debido a que la contenci&#243;n y aborto de la revoluci&#243;n se logr&#243; combinando la derrota militar de los ej&#233;rcitos campesinos con la incorporaci&#243;n parcial de sus demandas al marco de la nueva legislaci&#243;n burguesa, durante las d&#233;cadas siguientes el nuevo r&#233;gimen tuvo que otorgar determinadas concesiones al movimiento de masas as&#237; como perfeccionar sus mecanismos de control sobre el mismo (y en particular sobre el pujante movimiento obrero), realizando adem&#225;s una vasta operaci&#243;n de apropiaci&#243;n ideol&#243;gica de una revoluci&#243;n que perviv&#237;a en la conciencia popular&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La emergencia del bonapartismo mexicano ser&#225; la forma y la m&#225;xima expresi&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . Desde entonces, los &#8220;gobiernos de la revoluci&#243;n&#8221; (fundamentalmente los de Obreg&#243;n, Calles y C&#225;rdenas) afrontaron numerosas disputas al interior del bloque triunfador, las cuales fueron zanjadas pol&#237;tica y militarmente (basta recordar los asesinatos de Carranza o de Obreg&#243;n). Con la fundaci&#243;n del PRM en 1929 (que integr&#243; y disciplin&#243; a las distintas facciones del ej&#233;rcito y sac&#243; a &#233;ste del centro de la escena pol&#237;tica) y despu&#233;s con la integraci&#243;n al &#8220;partido de la revoluci&#243;n&#8221; del movimiento obrero y campesino realizada bajo el cardenismo, culmin&#243; el proceso de institucionalizaci&#243;n de la revoluci&#243;n; y el nuevo r&#233;gimen bonapartista (r&#233;gimen de partido estado en torno al PRI, continuaci&#243;n del PRM) logr&#243; la estabilizaci&#243;n requerida para el desarrollo capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El resultado del ascenso revolucionario y el &#8220;aborto de la revoluci&#243;n&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como planteamos arriba, la din&#225;mica de la revoluci&#243;n estuvo signada por la incapacidad de las direcciones burguesas antiporfiristas para resolver el ansia de tierra, lo que permiti&#243; la radicalizaci&#243;n campesina y el surgimiento de un ala radical. Asumi&#243; una tendencia anticapitalista y un aire &#8220;permanentista&#8221; &#8211;a pesar de que la clase obrera careci&#243; de una acci&#243;n independiente de las alas burguesas&#8211;, expresado en que las tareas estructurales que impulsaban al M&#233;xico bronco y profundo a emerger, no pod&#237;an ser realizadas por los Madero, los Carranza y los Obreg&#243;n, ya que eso implicaba afectar la gran propiedad agraria en el campo, y tend&#237;a a chocar con la burgues&#237;a urbana y el capital imperialista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, dif&#237;cilmente puede ser encasillada &#8211;como hac&#237;an los historiadores tributarios de una concepci&#243;n etapista&#8211; como una revoluci&#243;n meramente democr&#225;tico-burguesa, ignorando el contexto nacional e internacional (signado por el ascenso del imperialismo y el car&#225;cter reaccionario de la burgues&#237;a mexicana) as&#237; como el que la tormenta campesina enfrent&#243; a quienes se postulaban para reconstruir el Estado burgu&#233;s, tanto porfiristas como antiporfiristas. Sin embargo, esta tormenta revolucionaria finalmente fue contenida, y se reconstituy&#243; el Estado burgu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky, durante su estancia en M&#233;xico, iniciada el 9 de enero de 1937 con su arribo al puerto de Veracruz, le dedic&#243; no pocas p&#225;ginas de su elaboraci&#243;n te&#243;rico-pol&#237;tica a problemas fundamentales de la lucha de clases de M&#233;xico y Am&#233;rica Latina, centr&#225;ndose en tres cuestiones: el cardenismo y la definici&#243;n del mismo como un bonapartismo sui generis, el proceso de estatizaci&#243;n de las organizaciones obreras, y el car&#225;cter de la revoluci&#243;n mexicana de 1910-1917; este &#250;ltimo tal vez el menos reconocido por la izquierda mexicana. En el texto &#8220;Que ha sido y adonde va la revoluci&#243;n mexicana&#8221; (escrito en colaboraci&#243;n con Octavio Fern&#225;ndez), defini&#243; una cuesti&#243;n clave para comprender la din&#225;mica de la revoluci&#243;n: &#8220;es precisamente el retraso hist&#243;rico de la Revoluci&#243;n mexicana, como en el caso de la revoluci&#243;n de 1917, lo que explica el gigantesco aborto que ha sido la revoluci&#243;n mexicana a pesar de los clamores excesivos de los lacayos criollos de las clases dominantes&#8221; (Trotsky, 1999. [destacado nuestro]).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este retraso (que en los inicios de esta elaboraci&#243;n definimos como &#8220;atolladero hist&#243;rico&#8221;) se expres&#243; en el car&#225;cter reaccionario y antirrevolucionario de la burgues&#237;a, pero tambi&#233;n en que la clase obrera no pudo ser un factor revolucionario. Y, en ese sentido, la consecuencia de este retraso hist&#243;rico tambi&#233;n fue la irrupci&#243;n explosiva de las masas campesinas. Ante la incapacidad de las dos clases fundamentales de la sociedad capitalista, el campesinado se radicaliz&#243; en sus m&#233;todos de acci&#243;n, llegando al punto m&#225;s alto de una pol&#237;tica campesina radical: la evoluci&#243;n del zapatismo y su independencia pol&#237;tica frente a las distintas facciones burguesas, expresadas tanto en la toma del poder local sobre la base de las milicias armadas, como en los numerosos documentos program&#225;ticos que desde entonces no han sido superados por ninguna direcci&#243;n &#8220;neozapatista&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Aunque no es motivo de este art&#237;culo polemizar con el EZLN, es evidente la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero un programa revolucionario para el campo (como el que adelantaba Emiliano Zapata), aunque pudiera imponerse localmente en una primera fase bas&#225;ndose en el pueblo en armas (como en Morelos) requer&#237;a, para mantenerse y preservarse, de la extensi&#243;n, no s&#243;lo al conjunto del campo, sino fundamentalmente a las ciudades. Desde el punto de vista de la resoluci&#243;n de las demandas de las masas agrarias, tanto por motivos pol&#237;ticos y militares (la necesidad de frenar y derrotar la ofensiva represiva) como econ&#243;micos (la urgencia de lograr los recursos para perfeccionar la explotaci&#243;n agr&#237;cola), la alianza con la clase obrera y su triunfo revolucionario en las ciudades era imprescindible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La radicalidad campesina requer&#237;a de un aliado capaz de presentar un programa nacional alternativo al de la direcci&#243;n constitucionalista, y que se basara, no en la reconstrucci&#243;n del Estado burgu&#233;s, sino en la resoluci&#243;n de las demandas campesinas, obreras y populares. Esto no pod&#237;a surgir del campesinado pobre, una clase heterog&#233;nea, dispersa geogr&#225;ficamente, y que no ten&#237;a acceso a los resortes fundamentales de la econom&#237;a capitalista moderna que se comenzaba a desarrollar en M&#233;xico. Por eso era fundamental la alianza obrera y campesina (y que tal vez Zapata haya vislumbrado en su famosa carta sobre la Revoluci&#243;n Rusa, de 1918, ya en el momento de disgregaci&#243;n y declive de la revoluci&#243;n).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El triunfo pol&#237;tico y militar del poder constitucionalista expres&#243; con todas sus luces la tragedia de esta revoluci&#243;n. La clase obrera estaba incipientemente desarrollada; a pesar de luchas heroicas, no se hab&#237;a dotado de un programa y una pol&#237;tica para establecer esa alianza y contrarrestar la influencia del constitucionalismo burgu&#233;s. Y tampoco contaba con una organizaci&#243;n pol&#237;tica revolucionaria capaz de sostener dicha perspectiva. Es evidente que no se puede afirmar que, con una orientaci&#243;n pol&#237;tica correcta, el movimiento obrero habr&#237;a superado sus limitaciones &#8220;sociol&#243;gicas&#8221;. Pero una alianza del campesinado insurrecto con el joven proletariado, podr&#237;a haber legado una perspectiva alternativa a la subordinaci&#243;n posterior del movimiento obrero al PRM y al PRI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recuperar el contenido de la definici&#243;n de Trotsky, arriba planteada, es fundamental. El movimiento iniciado en 1910 se constituy&#243; como una revoluci&#243;n tendencialmente anticapitalista, pero no cont&#243; con el sujeto social y pol&#237;tico capaz de dirigirla hacia la concreci&#243;n de sus tareas motoras y fundamentales. Y, retomando una de las definiciones de la Teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente, &#8220;Un pa&#237;s colonial o semicolonial, cuyo proletariado resulte a&#250;n insuficientemente preparado para agrupar en torno suyo a los campesinos y conquistar el poder, se halla por ello mismo imposibilitado para llevar hasta el fin la revoluci&#243;n democr&#225;tica&#8221;(Trotsky, 2000: 521). En ese sentido, el resultado fue una restauraci&#243;n de la dominaci&#243;n de clase, la no concreci&#243;n de la aspiraci&#243;n de tierra, y la consumaci&#243;n &#8211;por parte del constitucionalismo triunfante&#8211; de un verdadero aborto de la potencialidad anticapitalista de la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una cr&#237;tica marxista a Adolfo Gilly&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La revoluci&#243;n interrumpida, escrita por Adolfo Gilly en la c&#225;rcel de Lecumberri durante 1966-1970&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Adolfo Gilly era, al momento de ser encarcelado, militante de la tendencia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , plantea elementos fundamentales para una interpretaci&#243;n marxista de la revoluci&#243;n de 1910-1917, recuperando y aplicando categor&#237;as como la ley del desarrollo desigual y combinado, y un an&#225;lisis de la din&#225;mica de las fuerzas sociales en pugna durante la revoluci&#243;n. En la periodizaci&#243;n planteada previamente, incorporamos cuestiones claves de la trascendental obra de Gilly. Sin embargo, a continuaci&#243;n presentaremos nuestro disenso con los fundamentos de una de las tesis claves de su interpretaci&#243;n hist&#243;rica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con la categor&#237;a de &#8220;revoluci&#243;n interrumpida&#8221;, el autor busc&#243; otorgar una definici&#243;n profunda y global de la revoluci&#243;n y sus resultados. Es una categor&#237;a cuyo principal m&#233;rito estriba en que contrast&#243; con las definiciones propias de las corrientes historiogr&#225;ficas oficiales (que sosten&#237;an una continuidad de la revoluci&#243;n bajo los posteriores &#8220;gobiernos de la revoluci&#243;n&#8221; pri&#237;stas) y con las concepciones stalinistas, que al estar encerradas en una concepci&#243;n etapista, no pod&#237;an ir m&#225;s all&#225; de justificar el resultado del proceso bajo los limites impuestos por el atraso cuasifeudal del pa&#237;s y subordinarse al &#8220;ideario burgu&#233;s&#8221; materializado en la constituci&#243;n de 1917&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta subordinaci&#243;n al programa del nuevo Estado mexicano tiene consecuencias (&#8230;)&#034; id=&#034;nh28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, desde nuestro punto de vista, el contenido que Gilly le da a esta categor&#237;a debe ser revisado con mayor profundidad. Dice en el apartado &#8220;Tres concepciones de la revoluci&#243;n mexicana&#8221;: &#8220;La concepci&#243;n proletaria y marxista dice que la revoluci&#243;n mexicana es una revoluci&#243;n interrumpida. Con la irrupci&#243;n de las masas campesinas y de la peque&#241;o burgues&#237;a pobre, se desarroll&#243; inicialmente como revoluci&#243;n agraria y antiimperialista y adquiri&#243;, en su mismo curso, un car&#225;cter emp&#237;ricamente anticapitalista llevada por la iniciativa de abajo y a pesar de la direcci&#243;n burguesa y peque&#241;o burguesa dominante&#8221;. Y continuando afirma &#8220;En ausencia de direcci&#243;n proletaria y programa obrero, debi&#243; interrumpirse dos veces: en 1919-20 primero, en 1940 despu&#233;s, sin poder avanzar hacia sus conclusiones socialistas; pero a la vez, sin que el capitalismo lograra derrotar a las masas...&#8221; (Gilly, 1980: 398).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, como planteamos arriba, la revoluci&#243;n adquiri&#243; un car&#225;cter tendencialmente anticapitalista; interpretarla como una revoluci&#243;n &#8220;interrumpida&#8221; era correcto en tanto no hubo un aplastamiento contrarrevolucionario de las masas y el nuevo poder tuvo que retomar, a su modo y parcialmente, algunas de las demandas motoras de la insurgencia, quit&#225;ndoles todo filo revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el autor plantea que el proceso de 1910-1917, que no pudo encontrar una salida a la falta de la intervenci&#243;n dirigente del proletariado, s&#237; &#8220;... dio origen y aliment&#243; a un ala peque&#241;o burguesa radical y socializante, nacionalista y antiimperialista, que ejerci&#243; una influencia decisiva en las dos primeras fases ascendentes (1910-1920 y 1934-1940) y que aun hoy la ejerce, como expresi&#243;n pol&#237;tica de la continuidad de la revoluci&#243;n pero tambi&#233;n, ahora, como un puente hacia la direcci&#243;n proletaria que se est&#225; formando en esta fase y que es la condici&#243;n de su culminaci&#243;n socialista&#8221; (Gilly, 1980: 404). Este apartado que acabamos de citar es, desde nuestro punto de vista, la fundamentaci&#243;n te&#243;rica de la concepci&#243;n de Gilly pero, extra&#241;amente, la revisi&#243;n del propio autor la hizo desaparecer de las ediciones posteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando sostiene que la revoluci&#243;n dio origen a &#8220;un ala peque&#241;o burguesa radical y socializante, nacionalista y antiimperialista&#8221; que fue &#8220;expresi&#243;n pol&#237;tica de la continuidad de la revoluci&#243;n&#8221;, Gilly identifica las tendencias m&#225;s avanzadas del proceso revolucionario con un ala del constitucionalismo triunfante. Sin duda, el ala encarnada por M&#250;gica (y luego por C&#225;rdenas) fue la izquierda del constitucionalismo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Y en determinados aspectos y en cierta medida fue progresiva respecto a lo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pero, sin embargo, establecer la diferencia entre los distintos sectores burgueses y peque&#241;o burgueses, as&#237; como valorar en su justo t&#233;rmino su liberalismo radical y sus rasgos nacionalistas (y las medidas progresivas que puntualmente puedan tomar), no puede ser igual a considerarlos como un puente hacia la revoluci&#243;n proletaria.&lt;br class='autobr' /&gt;
El problema del planteo de Gilly es que eval&#250;a a este ala &#8220;nacionalista y antiimperialista&#8221; por sus aspectos progresivos, minimizando y dejando de lado el rol asumido por el conjunto de las facciones del constitucionalismo para frenar y contener el movimiento revolucionario, preservando y reconstituyendo el r&#233;gimen de dominaci&#243;n capitalista. Y presenta una evaluaci&#243;n de la revoluci&#243;n donde, parad&#243;jicamente, tras el correcto adjetivo de &#8220;interrumpida&#8221; se encuentra en realidad la idea de una continuidad (o ininterrupci&#243;n) entre la din&#225;mica del proceso revolucionario (que en su libro &#233;l define correctamente como anticapitalista) y la pol&#237;tica de un ala espec&#237;fica de los triunfadores, que finalmente lleg&#243; al poder en 1934 bajo el cardenismo. En s&#237;ntesis, podr&#237;amos decir que, para Gilly, aunque interrumpida, continu&#243; y pervivi&#243; en un ala de la facci&#243;n triunfante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gilly omite una cuesti&#243;n clave: aunque el ala &#8220;socializante&#8221; se apoyase en el movimiento obrero y campesino, y defendiese un programa de reformas radicales nunca vistas bajo otra legislaci&#243;n burguesa, el resultado de la pol&#237;tica del constitucionalismo (y en particular de esta ala jacobina como parte del mismo) fue antirrevolucionario desde el punto de vista de la din&#225;mica anticapitalista. Y esto fue as&#237; porque fue actor en la labor de contenci&#243;n del proceso en curso: los ej&#233;rcitos constitucionalistas combatieron al villismo y al zapatismo, y el ala jacobina integr&#243; a estos ej&#233;rcitos y subordin&#243; a su direcci&#243;n, m&#225;s all&#225; de que el rol principal recayera en los obregonistas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La ubicaci&#243;n como &#8220;arbitro&#8221; entre las clases asumida por C&#225;rdenas y M&#250;gica (&#8230;)&#034; id=&#034;nh30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, esta valoraci&#243;n acr&#237;tica por parte de Adolfo Gilly no era exclusiva del apartado que citamos previamente. Tambi&#233;n puede encontrarse en su an&#225;lisis de la Constituci&#243;n, presente en otro cap&#237;tulo de su obra. Gilly explica c&#243;mo la sanci&#243;n de la misma fue posible a partir de la alianza entre el ala centro (dirigida por &#193;lvaro Obreg&#243;n) y el ala jacobina liderada por el General Francisco M&#250;gica, &#8220;fueron esos art&#237;culos, y en especial los referentes a la cuesti&#243;n agraria y a los derechos del trabajador, ausentes del proyecto y las intenciones carrancistas y contrarios a estas, los que convirtieron el proyecto de reformas al texto de 1857 en una nueva constituci&#243;n&#8221;. Y aunque plantea el car&#225;cter burgu&#233;s de la Constituci&#243;n, aunque sostiene que la pol&#237;tica de Obreg&#243;n part&#237;a de que &#8220;comprend&#237;a que para consolidar los triunfos militares sobre los ej&#233;rcitos campesinos era imprescindible hacer profundas concesiones&#8221;, y aunque plantea que los derechos consagrados en la Carta Magna &#8220;fueron aplicados en parte o considerados letra muerta&#8221; por los gobiernos sucesivos, no saca las conclusiones necesarias y omite una definici&#243;n fundamental para cualquier an&#225;lisis marxista: la Constituci&#243;n de 1917, si bien implic&#243; un reconocimiento parcial y distorsionado de las demandas, supuso la institucionalizaci&#243;n de las mismas y la subordinaci&#243;n del movimiento de masas a la confianza en la legislaci&#243;n del r&#233;gimen burgu&#233;s. En ese sentido, la acci&#243;n de las distintas alas del constitucionalismo, lejos de ser continuidad de la insurgencia armada de la Divisi&#243;n del Norte y el Ej&#233;rcito Libertador del Sur, represent&#243; su opuesto. A eso nos referimos antes, cuando hablamos de que la revoluci&#243;n sufri&#243; un gigantesco aborto a manos de la facci&#243;n triunfante, en sus distintas alas y matices. Y esto es lo que no aparece en Gilly o est&#225; completamente minimizado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La revoluci&#243;n de 1910-1917 expres&#243; cuestiones claves de la revoluci&#243;n en los pa&#237;ses de desarrollo capitalista atrasado, condensadas en la teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente; una de ellas es la imposibilidad de que facciones de la burgues&#237;a, por m&#225;s socializantes que sean, resuelvan las demandas estructurales de las grandes mayor&#237;as agrarias o que sean incluso un paso progresivo en su resoluci&#243;n. Durante la revoluci&#243;n, la insurgencia campesina gener&#243; una fuerza opuesta (toda acci&#243;n genera reacci&#243;n...) que, temerosa de las consecuencias revolucionarias de la acci&#243;n de los despose&#237;dos y explotados, busc&#243; contrarrestar y encorsetarla en los l&#237;mites de un Estado y un r&#233;gimen burgu&#233;s, que fue en los hechos y en el texto el programa de este sector jacobino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Olvidando esto, Gilly se impresion&#243; por los aspectos antiimperialistas del programa de estos sectores, olvidando, m&#225;s all&#225; de que parcial e individualmente tuviesen aspectos progresivos, el verdadero car&#225;cter social de su actuaci&#243;n. En ese sentido, Gilly, aunque le da a La Revoluci&#243;n Interrumpida una estructura muy similar a la Historia de la Revoluci&#243;n Rusa de Trotsky y pretende abrevar en las ideas de la Revoluci&#243;n Permanente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Como se expresa incluso en la similitud en los t&#237;tulos: &#8220;Tres concepciones (&#8230;)&#034; id=&#034;nh31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, en realidad postula una tesis contraria, adjudic&#225;ndole a una fracci&#243;n burguesa la potencialidad de realizar lo que no pudieron hacer los obreros y los campesinos: retomar, continuar y culminar la revoluci&#243;n, como veremos a continuaci&#243;n en el caso del cardenismo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La contracara de esto es esperable: cuando tiene que dar cuenta de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La postura de Gilly se radicaliz&#243; en los a&#241;os siguientes. Era l&#243;gico que, si no mediaba una revisi&#243;n de los fundamentos te&#243;ricos de su concepci&#243;n, se deslizara hacia una postura acr&#237;tica respecto a un ala de la burgues&#237;a nacionalista. Ese fue el caso de sus elaboraciones sobre el cardenismo. Sin duda &#8211;y lo decimos para despejar cualquier pol&#233;mica falsa&#8211; el gobierno de C&#225;rdenas fue el m&#225;s progresista de los gobiernos burgueses de su tiempo. Su acci&#243;n se caracteriz&#243; por apoyarse en un movimiento de masas que durante los a&#241;os &#8216;30 protagoniz&#243; un importante despertar de lucha y organizaci&#243;n, y desde ah&#237; establecer una distancia y una cierta independencia respecto a los gobiernos imperialistas. Esto &#8211;que los marxistas definimos como un bonapartismo sui generis de izquierda&#8211; se expres&#243; fundamentalmente en la expropiaci&#243;n petrolera de 1938, as&#237; como tambi&#233;n en una reforma agraria parcial y distintas medidas que le granjearon gran popularidad entre el movimiento obrero, campesino y popular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le&#243;n Trotsky marc&#243; claramente cu&#225;l deber&#237;a ser la actitud pol&#237;tica de los marxistas revolucionarios: &#8220;En la cuesti&#243;n agraria, apoyamos las expropiaciones. Esto no significa, entendido correctamente, que apoyamos a la burgues&#237;a nacional. En todos los casos en que ella enfrenta directamente a los imperialistas extranjeros, a sus agentes reaccionarios fascistas, le damos nuestro pleno apoyo revolucionario, conservando la independencia &#237;ntegra de nuestra organizaci&#243;n, de nuestro programa, de nuestro partido y nuestra plena libertad de cr&#237;tica&#8221;. Esta fue la perspectiva de Trotsky para medidas tales como la expropiaci&#243;n petrolera; y la base para esto era la consideraci&#243;n de que &#8220;Estamos en perpetua competencia con la burgues&#237;a nacional, como &#250;nica direcci&#243;n capaz de asegurar la victoria de las masas en el combate contra los imperialistas extranjeros&#8221; (Trotsky, 1999: 114).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta posici&#243;n &#8211;que consideraba que las demandas de las masas s&#243;lo pod&#237;an ser impuestas por la alianza revolucionaria de obreros y campesinos&#8211; es radicalmente opuesta a la postura de Gilly, que considera al cardenismo como &#8220;el puente hacia la revoluci&#243;n proletaria&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo esto se hace notar en la tercer parte de una de sus mayores obras El cardenismo, una utop&#237;a mexicana, una investigaci&#243;n monumental y muy meritoria sobre la expropiaci&#243;n petrolera de 1938. Gilly discut&#237;a all&#237; con quienes supuestamente ve&#237;an en la pol&#237;tica cardenista una acci&#243;n maquiav&#233;lica: &#8220;Las contradicciones entre las fragmentarias ideas socialistas y la compleja realidad del capitalismo mexicano y de su burocracia estatal y sindical plagaban las audaces pero parciales e inconexas iniciativas cardenistas para avanzar pragm&#225;ticamente hacia lo que imaginaban como una futura socializaci&#243;n o colectivizaci&#243;n(...) Este nudo no resuelto, porque insoluble, ha llevado a muchos cr&#237;ticos a sostener que tales referencias socialistas eran s&#243;lo cobertura demag&#243;gica en la que nunca creyeron de verdad gobernantes que en realidad se propon&#237;an abrir camino al desarrollo capitalista (como en efecto ocurri&#243;) cabalgando y controlando un gran movimiento de masas&#8221; (Gilly, 1994: 414). Gilly se refiere aqu&#237; a Arturo Anguiano, autor de una de las principales obras sobre el movimiento obrero en el sexenio cardenista. Resulta muy particular que, las menciones que pueden encontrarse en El cardenismo, una utop&#237;a... sobre la estatizaci&#243;n del movimiento obrero y su incorporaci&#243;n al partido de gobierno (que fue uno de los legados del per&#237;odo cardenista), est&#225;n &#8220;cargadas a la cuenta&#8221; de la burocracia sindical, la cual, en todo caso, era la correa de transmisi&#243;n, al interior de las organizaciones obreras, de la pol&#237;tica de la direcci&#243;n burguesa que se encontraba al frente del Estado (olvidando, por ejemplo, la particular asociaci&#243;n existente entre Lombardo Toledano y C&#225;rdenas). C&#225;rdenas era presentado as&#237; como un militar con ideas socialistas agrarias que, por sus propias limitaciones y en particular por la coyuntura internacional desfavorable de 1939-1940, se encontr&#243; incapacitado para romper con los l&#237;mites del capitalismo y avanzar hacia un ideario socialista realmente revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin duda, ser&#237;a incorrecto disolver los aspectos progresivos de la pol&#237;tica cardenista como una mera acci&#243;n demag&#243;gica&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;No es intenci&#243;n de este trabajo valorar las tesis de Anguiano, m&#225;s all&#225; de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, o considerar a C&#225;rdenas como una simple continuidad de los previos gobiernos posrevolucionarios. Pero Gilly se va al otro lado, abandonando todo posicionamiento cr&#237;tico. Y omite una cuesti&#243;n clave: el gobierno cardenista (m&#225;s all&#225; del ideario del presidente), result&#243;, en los hechos, la mejor respuesta, desde el punto de vista de la defensa y el mantenimiento del orden establecido, para enfrentar una situaci&#243;n signada por un ascenso del movimiento obrero, campesino y popular. Esta respuesta tuvo la particularidad de que se apoy&#243; en el movimiento de masas para controlarlo, y como punto de apoyo y de maniobra frente al imperialismo, y que efectu&#243; medidas puntualmente progresivas. Todo esto puede haber sido interpretado por C&#225;rdenas como parte de su ideario nacionalista revolucionario, pero su funcionalidad pol&#237;tica en pos de los intereses hist&#243;ricos de la burgues&#237;a son claros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, no pueden considerarse como continuidad de la revoluci&#243;n de 1910-1917, una pol&#237;tica que se bas&#243; en la estatizaci&#243;n del proletariado y su incorporaci&#243;n al PRM, as&#237; como la divisi&#243;n entre las organizaciones del campo y los sindicatos, esto es, el reforzamiento del control del Estado burgu&#233;s sobre el movimiento de masas. Es esto lo que no dice Gilly (o si lo dice, lo escinde del proyecto pol&#237;tico cardenista), porque, una vez m&#225;s, implicar&#237;a romper y cuestionar esa &#8220;continuidad&#8221; entre revoluci&#243;n y &#8220;jacobinismo cardenista&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;C&#225;rdenas incluso, se neg&#243; a apoyar a M&#250;gica para sucederlo y dar continuidad (&#8230;)&#034; id=&#034;nh34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, retomar los consejos de Trotsky, en cuanto a mantener la independencia pol&#237;tica de la clase obrera y del partido revolucionario respecto a los sectores &#8220;progresistas&#8221; o &#8220;nacionalistas&#8221; de las burgues&#237;as en nuestros pa&#237;ses, es fundamental y conserva su actualidad. Si esto era v&#225;lido en el caso de C&#225;rdenas, lo es todav&#237;a m&#225;s en el caso de fen&#243;menos como el chavismo, que no se acercan a medidas como la expropiaci&#243;n petrolera de 1938.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Gilly, la p&#233;rdida de esta ubicaci&#243;n independiente, y una concepci&#243;n te&#243;rica que revisaba postulados fundamentales de la teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente tuvo finalmente su correlato pol&#237;tico, con su adhesi&#243;n al proyecto del sector del PRI encabezado por Cuauht&#233;moc C&#225;rdenas (hijo de L&#225;zaro C&#225;rdenas), que rompi&#243; con dicho partido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El nuevo neocardenismo, que nunca plante&#243; ni siquiera t&#237;midamente ideas antiimperialistas similares a las que enarbol&#243; M&#250;gica, se organiz&#243; finalmente en el Partido de la Revoluci&#243;n Democr&#225;tica, junto a sectores &#8211;entre los que estaba Gilly&#8211; del Partido Revolucionario de los Trabajadores, que se reclamaba del trotskismo, y al Partido Socialista Unificado de M&#233;xico (antiguo PCM), adem&#225;s de concitar el apoyo pol&#237;tico y la alianza electoral en los a&#241;os siguientes por parte de los vestigios del otrora fuerte PRT. Pero el rol del PRD se mostr&#243; en los a&#241;os siguientes, cuando, a pesar del fraude sufrido por C&#225;rdenas hijo, jug&#243; un rol fundamental en los planes de transici&#243;n a la democracia, con los cuales el desgastado priato busc&#243; autorreformarse y evitar su ca&#237;da por la v&#237;a revolucionaria, la cual se mostr&#243; como una posibilidad cierta en 1994 si la rebeli&#243;n ind&#237;gena campesina de Chiapas hubiera podido confluir con el movimiento obrero&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El 1&#176; de mayo de 1995 la Coordinadora Intersindical &#8220;1&#176; de Mayo&#8221;, con una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Una verdadera contrarrevoluci&#243;n democr&#225;tica, aprovechando el prestigio logrado por C. C&#225;rdenas, fue impulsada por la burgues&#237;a y los tres partidos fundamentales (el PRI, el PAN y el PRD) para contener las aspiraciones democr&#225;ticas de las masas. Gilly, como tantos otros en la izquierda &#8220;socialista&#8221;, vieron al PRD como el veh&#237;culo del &#8220;cambio democr&#225;tico&#8221;, obviando el rol que el mismo jugar&#237;a en este plan de &#8220;transici&#243;n democr&#225;tica&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hubo otros que, sin ser parte org&#225;nica al PRD, &#8220;olvidaron&#8221; el hecho de que la dominaci&#243;n burguesa se preserva no s&#243;lo sobre la base de la represi&#243;n y el bonapartismo, sino tambi&#233;n sobre el desv&#237;o y contrarrevoluci&#243;n democr&#225;tica. Obviando la operaci&#243;n pol&#237;tica del r&#233;gimen y el rol del PRD, llamaron en distintos momentos a apoyarlo electoral y pol&#237;ticamente, como fue el caso del PRT, lo cual echaba luz sobre la existencia de una matriz te&#243;rica similar&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb36&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Que implic&#243; que reconocidos dirigentes del PRT, como Edgar S&#225;nchez, fueran (&#8230;)&#034; id=&#034;nh36&#034;&gt;36&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Gilly, la concepci&#243;n te&#243;rica termin&#243; encontrando su correspondencia pol&#237;tica, aunque, hay que decirlo, implic&#243; el abandono de la cualquier idea de militancia revolucionaria y la integraci&#243;n a un partido de centroizquierda que se convirti&#243; en defensor del orden existente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb37&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gilly finalmente se alej&#243; del PRD en los &#250;ltimos a&#241;os, criticando el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh37&#034;&gt;37&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, la recuperaci&#243;n critica de la historia de la Revoluci&#243;n Mexicana y el an&#225;lisis de las distintas teor&#237;as e interpretaciones (como la de Gilly, que es una referencia ineludible por sus elementos vigentes y correctos como por la necesaria revisi&#243;n y discusi&#243;n sobre aquellos a los que nos referimos previamente), es parte de una tarea fundamental para los a&#241;os venideros: sentar las bases de una nueva generaci&#243;n revolucionaria en M&#233;xico, lo que no podr&#225; hacerse sin un profundo trabajo te&#243;rico de investigaci&#243;n y de elaboraci&#243;n, anclado en la teor&#237;a marxista, sobre la historia de la lucha de clases. Si de lo que se trata es de (parafraseando a Le&#243;n Trotsky) retomar y culminar la obra de Emiliano Zapata, eso requiere de una dial&#233;ctica entre la labor te&#243;rica y la acci&#243;n pol&#237;tica, para sentar las bases de una nueva y segunda revoluci&#243;n, obrera y socialista.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La revoluci&#243;n de independencia, iniciada el 16 de septiembre de 1810 por el cura Hidalgo y un sector de la sociedad criolla (y luego continuada por otro cl&#233;rigo, Jos&#233; Mar&#237;a Morelos y Pav&#243;n, tambi&#233;n representando al ala m&#225;s antiespa&#241;ola), adquiri&#243; un car&#225;cter popular, expresado en la masiva participaci&#243;n ind&#237;gena en el ej&#233;rcito insurgente. Como en algunos otros pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina, el enfrentamiento clasista se vislumbr&#243; en la participaci&#243;n de los pueblos originarios como pilar de los movimientos libertadores.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Antecedido por guerras localizadas como la ruso-japonesa, y las dos guerras balc&#225;nicas de 1912 y 1913.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Como el desarrollo del capital financiero (fusi&#243;n del capital bancario con el industrial), la extensi&#243;n de las relaciones de producci&#243;n (ya no s&#243;lo de intercambio) al conjunto del globo, el imperio creciente de los monopolios, as&#237; como la creciente divisi&#243;n del mundo entre las grandes potencias capitalistas, seg&#250;n desarroll&#243; Lenin en su obra El imperialismo etapa superior del capitalismo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La introducci&#243;n del capital extranjero en M&#233;xico se hizo notar en la siderurgia, la miner&#237;a y los ferrocarriles, fundamentalmente: &#8220;en 1880 hab&#237;a en el pa&#237;s 650 kil&#243;metros de v&#237;as f&#233;rreas, cuando estall&#243; la revoluci&#243;n, la cifra hab&#237;a ascendido a 24.000 kil&#243;metros&#8221; (Aguilar Mora, 2000: p&#225;g. 292).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;La revoluci&#243;n de 1854-1867 destruy&#243; la mayor de todas las corporaciones econ&#243;micas existentes: la Iglesia, despejando as&#237; el camino para la acumulaci&#243;n capitalista. Los bienes rurales y urbanos del clero, lanzados al mercado por la desamortizaci&#243;n, contribuyeron en forma decisiva al fortalecimiento de la burgues&#237;a comercial y los terratenientes aburguesados. Se priv&#243; al Ej&#233;rcito de su papel determinante y se consolid&#243; definitivamente la autoridad del Estado burgu&#233;s terrateniente. Se derrot&#243; un intento peligroso de transformar a M&#233;xico en colonia o protectorado de las potencias extranjeras&#8221; (Semo, 1991: p&#225;g. 288).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Las leyes de colonizaci&#243;n, bajo las que se crearon las compa&#241;&#237;as deslindadoras, posibilitaron la apropiaci&#243;n de 49 millones de hect&#225;reas hasta 1906, presentadas como tierras bald&#237;as, lo cual era un eufemismo para referirse a las tierras comunales&#8221; (Gilly, 1980: p&#225;g. 9).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En la Ciudad de M&#233;xico cobraron importancia los trabajadores electricistas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para 1910, un 77% de los capitales eran de origen extranjero, fundamentalmente norteamericanos (ver Gilly, 1980: p&#225;g. 23).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta contradicci&#243;n se debi&#243; principalmente al peso cuantitativo, pol&#237;tico y militar que adquiri&#243; el campesinado en la revoluci&#243;n y a la inmadurez del naciente proletariado mexicano, expresando en forma distorsionada la imbricada din&#225;mica que adquirir&#237;an en el siglo XX las revoluciones coloniales y semicoloniales. Din&#225;mica que el propio Marx entrevi&#243; en sus conclusiones de la revoluci&#243;n alemana de 1848. Al respecto resulta interesante releer lo que Le&#243;n Trotsky, en su texto &#8220;El marxismo y la relaci&#243;n entre revoluci&#243;n proletaria y revoluci&#243;n campesina&#8221;, plante&#243;: &#8220;El a&#241;o 1848 suministr&#243; una confirmaci&#243;n incompleta y &#250;nicamente negativa de esta idea. La revoluci&#243;n agraria no fue llevada a la victoria y el proletariado no se desarroll&#243; plenamente y no lleg&#243; al poder. (...) La dictadura del proletariado se ha comprobado como posible en la Rusia atrasada, precisamente porque estaba sostenida por una guerra campesina. En otros t&#233;rminos, la dictadura del proletariado se comprob&#243; como posible y durable &#250;nicamente porque ninguna de las fracciones de la sociedad burguesa se mostr&#243; capaz de asegurar la direcci&#243;n resolviendo la cuesti&#243;n agraria. En China por otro lado, el intento por resolver el problema agrario a trav&#233;s de una dictadura democr&#225;tica especial (...) no ha conducido m&#225;s que a la derrota de la revoluci&#243;n. As&#237;, el esquema hist&#243;rico fundamental de Marx est&#225; total e &#237;ntegramente confirmado. Las revoluciones, en la nueva era hist&#243;rica, combinar&#225;n, o bien la primera y la tercera fase, o bien rodar&#225;n hacia atr&#225;s y retroceder&#225;n en la misma primera fase&#8221; (Trotsky, 2000: p&#225;g. 398).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Villa, de origen humilde, en los 16 a&#241;os previos a la revoluci&#243;n altern&#243; largas temporadas de actividad como bandido con cortos per&#237;odos de incorporaci&#243;n a la &#8220;legalidad&#8221; porfiriana; fue reclutado por el l&#237;der del maderismo en Chihuahua, Abraham Gonz&#225;lez, y desde ese mismo momento se hizo revolucionario. Doroteo Arango (como en realidad se llamaba) es uno de los personajes de la revoluci&#243;n m&#225;s apasionantes (por supuesto, junto a Emiliano Zapata) y ha despertado numerosos estudios biogr&#225;ficos (adem&#225;s de decenas de pel&#237;culas). Los m&#225;s recomendables entre los recientes: Pancho Villa, de Friedrich Katz, y Pancho Villa una biograf&#237;a narrativa, de Paco Ignacio Taibo II.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Su punto 3, que propon&#237;a la restituci&#243;n a sus antiguos propietarios de todas las tierras expropiadas mediante la ley de terrenos bald&#237;os.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Adem&#225;s de los intentos por desarmar a los zapatistas, Francisco Villa &#8211;que hab&#237;a encabezado junto a Pascual Orozco la toma de Ciudad Ju&#225;rez contra las tropas porfiristas&#8211; fue encarcelado por Victoriano Huerta en momentos en que &#8211;como oficial del ej&#233;rcito maderista&#8211; participaba de la campa&#241;a contra Pascual Orozco (que se hab&#237;a levantado contra Madero) y remitido a la c&#225;rcel de Lecumberri, de donde pudo finalmente huir para exiliarse temporalmente en EE.UU.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En agosto de 1911, Madero se present&#243; en el cuartel general zapatista para convencerlo de que depusiera las armas ante el gobierno interino de Le&#243;n de la Barra, cuyas tropas estaban hostigando a los zapatistas. Eufemio Zapata, hermano de Emiliano, propuso fusilarlo, y &#233;ste se neg&#243;, aduciendo que habr&#237;a que esperar a que pierda la confianza popular: &#8220;Cuando suba y no cumpla, no faltar&#225; un palo donde colgarlo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Golpe que concluy&#243; con el asesinato de Madero y Pino Su&#225;rez.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Huerta logr&#243; incorporar a Pascual Orozco y sus &#8220;colorados&#8221;. Orozco se hab&#237;a levantado contra Madero con el Plan de La Empacadora, que incorporaba demandas sociales, el cual abandon&#243; para sumarse a su antiguo perseguidor Huerta, y actuar como un verdadero destacamento contrarrevolucionario en la zona de Chihuahua, contra el villismo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Carranza se opuso abiertamente a cualquier tipo de reparto agrario, y all&#237; donde se dio, intent&#243; por todos los medios la restituci&#243;n de las tierras a los &#8220;leg&#237;timos&#8221; due&#241;os de las mismas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n relata Paco Ignacio Taibo II, cuando lo visitaron por vez primera los enviados de Carranza, Villa acept&#243; sin miramientos el Plan de Guadalupe, as&#237; como el nombramiento de General Brigadier enviado por Carranza (aunque sin dejar de preguntarse qui&#233;n era &#233;ste para nombrarlo) y rechaz&#243; inapelablemente el intento de imponerle a ese desconocido (Obreg&#243;n) como su comandante. La &#8220;igualdad&#8221; frente a los ej&#233;rcitos de Obreg&#243;n y Gonz&#225;lez fue impuesta de hecho, a partir del acelerado crecimiento de la misma con el ingreso de miles de campesinos, sus &#233;xitos militares, y la decisi&#243;n de sus soldados y su cuerpo de oficiales de sostener a Villa y contra el &#8220;Primer jefe&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#201;ste no tuvo ning&#250;n triunfo notorio sobre el Ej&#233;rcito federal, haci&#233;ndose c&#233;lebre luego por dirigir la sangrienta represi&#243;n contra los zapatistas en Morelos en los a&#241;os posteriores.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta postura no era fruto de un programa ni de ideas pol&#237;ticas definidas, mas s&#237; de la convicci&#243;n de que hab&#237;a que atacar al viejo Estado y la propiedad terrateniente.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Al mismo tiempo que no mencionaba las propiedades de los extranjeros y de otros terratenientes que no hab&#237;an evacuado la ciudad, como hicieron los mencionados.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para una s&#237;ntesis de las diferencias en la estructura econ&#243;mica y social del campo en las regiones norte, centro y sur del pa&#237;s, ver Aguilar Mora, Estado y revoluci&#243;n en el proceso mexicano, en Gilly y otros, 1981: p&#225;gs. 109-134. Aguilar Mora, retomando los estudios de Katz, que planteaban que, en el sur, la demanda externa agropecuaria y la inversi&#243;n extranjera propiciaron el aumento del peonaje, en tanto que, en el norte, la cercan&#237;a con EE.UU. y la industria minera impulsaron una disminuci&#243;n del mismo (en el centro fue un proceso combinado y contradictorio). Estos cambios acaecidos en los a&#241;os previos a la revoluci&#243;n, tuvieron consecuencias en la estructura de los ej&#233;rcitos campesinos.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A pesar de esto, distintos sectores del mando zapatista confiaron, en los momentos de desesperaci&#243;n previos a la derrota final, en buscar alg&#250;n tipo de negociaci&#243;n con los constitucionalistas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gilly presenta correctamente los l&#237;mites del gobierno de la Convenci&#243;n: &#8220;el poder campesino mediado por los peque&#241;o burgueses, al no llegar a ser un poder proletario, irremediablemente era un poder burgu&#233;s suspendido en el aire... en contradicci&#243;n con la misma base campesina que insurrecta que lo sosten&#237;a frente a Carranza. Por eso termin&#243; actuando como agente de &#233;ste contra las direcciones campesinas&#8221; (Gilly, 1980: p&#225;g.149)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Enrique Semo plantea que se ha sobredimensionado este acontecimiento que, aunque importante, no es suficiente para decir que el joven proletariado mexicano se hizo anticampesino, citando adem&#225;s como ejemplos a figuras como Antonio Soto y Gama, fundador de la Casa y zapatista. Aunque posiblemente correcto en lo que refiere a la actitud de las bases obreras, es tambi&#233;n un hecho que el alineamiento de la Casa marc&#243; un antecedente fundamental para la posterior subordinaci&#243;n al r&#233;gimen burgu&#233;s. Es importante destacar que, una vez logrado el triunfo sobre el villismo, la pol&#237;tica de Carranza hacia el movimiento obrero se endureci&#243;, como la represi&#243;n a la huelga electricista de 1916 (los electricistas, cabe destacar, no participaron en los batallones rojos).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La emergencia del bonapartismo mexicano ser&#225; la forma y la m&#225;xima expresi&#243;n de la necesidad de establecer un control de clase sobre un movimiento de masas que hab&#237;a protagonizado una profunda y arrasadora revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Aunque no es motivo de este art&#237;culo polemizar con el EZLN, es evidente la profunda distancia program&#225;tica entre el originario zapatismo y sus herederos aggiornados. Basta ver la diferencia entre el hecho de que Zapata asumi&#243; en los hechos el poder en Morelos, con la ideolog&#237;a autonomista propiciada por Marcos y alentada por &#8220;te&#243;ricos&#8221; como Holloway y otros.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Adolfo Gilly era, al momento de ser encarcelado, militante de la tendencia del movimiento trotskista dirigida por J. Posadas, que en esos a&#241;os ten&#237;a peso en algunos pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina. En los a&#241;os posteriores, Gilly se incorpor&#243; y fue uno de los principales dirigentes de la corriente mandelista mexicana y en particular del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). En 1988, el surgimiento de la corriente democr&#225;tica al interior del PRI, dirigida por Cuauht&#233;moc C&#225;rdenas y Porfirio Mu&#241;oz Ledo, llev&#243; a que un sector minoritario del PRT, liderado por Gilly, Pascoe y otros, formara el Movimiento Al Socialismo, y se incorporase a la formaci&#243;n de un nuevo partido a la izquierda del PRI, el Partido de la Revoluci&#243;n Democr&#225;tica, con un programa y una pol&#237;tica de car&#225;cter burgu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta subordinaci&#243;n al programa del nuevo Estado mexicano tiene consecuencias contempor&#225;neas donde sectores amplios de la izquierda y de la burocracia sindical oponen a la &#8220;ofensiva neoliberal&#8221; la reivindicaci&#243;n del Constituyente de 1917, bajo la &#233;gida del programa m&#237;nimo no negociable elaborado por Pablo Gonz&#225;lez Casanova, signado por el PC-ML y el Di&#225;logo Nacional.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Y en determinados aspectos y en cierta medida fue progresiva respecto a lo que fue el comunismo stalinista. Baste analizar las posturas de M&#250;gica frente a la Revoluci&#243;n Espa&#241;ola a inicios de los &#8216;30, planteando la necesidad de realizar la reforma agraria como condici&#243;n para encarar un verdadero cambio social (ver Gilly, 1994: p&#225;g. 391), o la apertura de C&#225;rdenas al exilio de Trotsky, priorizando una cuesti&#243;n democr&#225;tica elemental frente a las presiones de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica y el PCM.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La ubicaci&#243;n como &#8220;arbitro&#8221; entre las clases asumida por C&#225;rdenas y M&#250;gica puede encontrarse cuando, como gobernadores militares, ten&#237;an que enfrentar los conflictos obrero-patronales, en donde buscaban establecer lazos con el movimiento obrero y atraerlo como base de apoyo a su pol&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Como se expresa incluso en la similitud en los t&#237;tulos: &#8220;Tres concepciones de la revoluci&#243;n mexicana&#8221; y &#8220;Tres concepciones de la revoluci&#243;n rusa&#8221;...&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La contracara de esto es esperable: cuando tiene que dar cuenta de la &#8220;interrupci&#243;n&#8221; de la revoluci&#243;n, afirma &#8220;En ausencia de direcci&#243;n proletaria y programa obrero, debi&#243; interrumpirse dos veces: en 1919-20 primero, en 1940 despu&#233;s, sin poder avanzar hacia sus conclusiones socialistas; pero a la vez, sin que el capitalismo lograra derrotar a las masas...&#8221;, con lo que desaparece el actor de esta acci&#243;n, esto es, el responsable de la agencia concreta de interrumpir la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;No es intenci&#243;n de este trabajo valorar las tesis de Anguiano, m&#225;s all&#225; de que consideramos muy valiosa su obra para el estudio de la situaci&#243;n del movimiento obrero bajo el cardenismo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;C&#225;rdenas incluso, se neg&#243; a apoyar a M&#250;gica para sucederlo y dar continuidad a su proyecto &#8220;socializante&#8221;, y enfrentar a los sectores m&#225;s reaccionarios que presionaban por &#193;vila Camacho.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El 1&#176; de mayo de 1995 la Coordinadora Intersindical &#8220;1&#176; de Mayo&#8221;, con una orientaci&#243;n opositora al charrismo tradicional, realiz&#243; una concentraci&#243;n de varios centenares de miles de personas. Desde entonces se dieron distintas rupturas en la CTM, que expresaron distorsionadamente el descontento en el movimiento obrero. Ninguna de las direcciones con peso en el movimiento de masas (ni tampoco el EZLN) convocaron a la unidad del movimiento obrero y campesino y a un plan de lucha y movilizaci&#243;n. Los sectores afines al PRD actuaron para impulsar la confianza en la transformaci&#243;n democr&#225;tica del r&#233;gimen por la v&#237;a electoral.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb36&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh36&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 36&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;36&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Que implic&#243; que reconocidos dirigentes del PRT, como Edgar S&#225;nchez, fueran electos diputados por las listas del PRD. Esta ubicaci&#243;n pol&#237;tica se mantiene hasta el d&#237;a de hoy, como es el apoyo acr&#237;tico a la Convenci&#243;n Nacional Democr&#225;tica liderada por Andr&#233;s Manuel L&#243;pez Obrador.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb37&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh37&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 37&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;37&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gilly finalmente se alej&#243; del PRD en los &#250;ltimos a&#241;os, criticando el alejamiento de este partido respecto a los &#8220;intereses del pueblo&#8221;, aunque sin realizar ninguna revisi&#243;n de su integraci&#243;n al mismo y del car&#225;cter de clase del PRD desde su mismo surgimiento.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;BIBLIOGRAFIA&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Aguilar Mora, Manuel, 2000: El Esc&#225;ndalo del estado, M&#233;xico, Fontamara.&lt;br class='autobr' /&gt;
Gilly, Adolfo, 1994: El cardenismo, una utop&#237;a mexicana, M&#233;xico, Cal y Arena.&lt;br class='autobr' /&gt;
Gilly, Adolfo, 1980: La revoluci&#243;n interrumpida, M&#233;xico, El Caballito.&lt;br class='autobr' /&gt;
Gilly, Adolfo, Aguilar Mora, Manuel y otros, 1981: Interpretaciones de la revoluci&#243;n mexicana, M&#233;xico, Nueva Imagen.&lt;br class='autobr' /&gt;
Katz, Friedrich, 1999: Pancho Villa (2 t), M&#233;xico, Era.&lt;br class='autobr' /&gt;
Semo, Enrique, 1991: Historia mexicana, econom&#237;a y lucha de clases, M&#233;xico, Era.&lt;br class='autobr' /&gt;
Taibo II, Paco Ignacio, 2006: Pancho Villa una biograf&#237;a narrativa, M&#233;xico, Planeta.&lt;br class='autobr' /&gt;
Trotsky, Le&#243;n, 2000: La teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente (comp.), Buenos Aires, CEIP.&lt;br class='autobr' /&gt;
Trotsky, Le&#243;n, 1999: Escritos Latinoamericanos, Buenos Aires, CEIP.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;
		</content:encoded>


		

	</item>



</channel>

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