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	<title> Fracci&#243;n Trotskista Cuarta Internacional </title>
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		<title>&#191;Hacia una recuperaci&#243;n sustentable de la econom&#237;a mundial?</title>
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		<dc:date>2003-09-01T21:15:00Z</dc:date>
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		<dc:creator>Juan Chingo, Luc&#237;a Galvez</dc:creator>


		<dc:subject>Econom&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>1 Econom&#237;a y pol&#237;tica internacional</dc:subject>
		<dc:subject>3 Crisis capitalista mundial</dc:subject>

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&lt;p&gt;Luego de pasar los &#250;ltimos a&#241;os en problemas, la econom&#237;a mundial parecer&#237;a encaminarse a una recuperaci&#243;n c&#237;clica empujada nuevamente por el crecimiento de la econom&#237;a norteamericana. Al menos a esto apuestan los mercados financieros alentados por la fuertes medidas monetarias y fiscales llevadas adelante por los gobiernos y los bancos centrales. Contra este renovado optimismo, en esta nota demostramos la baja calidad de la recuperaci&#243;n en curso, y sostenemos que la misma dif&#237;cilmente sea (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://www.estrategiainternacional.org/3-Crisis-capitalista-mundial" rel="tag"&gt;3 Crisis capitalista mundial&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Luego de pasar los &#250;ltimos a&#241;os en problemas, la econom&#237;a mundial parecer&#237;a encaminarse a una recuperaci&#243;n c&#237;clica empujada nuevamente por el crecimiento de la econom&#237;a norteamericana. Al menos a esto apuestan los mercados financieros alentados por la fuertes medidas monetarias y fiscales llevadas adelante por los gobiernos y los bancos centrales. Contra este renovado optimismo, en esta nota demostramos la baja calidad de la recuperaci&#243;n en curso, y sostenemos que la misma dif&#237;cilmente sea sustentable debido a que las fuerzas estructurales que llevaron al fin del boom de los '90 no s&#243;lo no han aminorado, sino que pueden agravarse en el mediano y largo plazo. A pesar de la coyuntura, y a riesgo de equivocarnos, seguimos sosteniendo que los inicios del siglo XXI pueden ser una &#034;d&#233;cada perdida para el capitalismo global&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Analizando la recesi&#243;n generalizada de 1973-1974, que marc&#243; el fin del boom de la post guerra, Ernest Mandel sosten&#237;a que: &#034;En la historia del capitalismo, cada crisis de sobreproducci&#243;n combina caracter&#237;sticas generales, que dependen de las contradicciones fundamentales del modo de producci&#243;n capitalista, con caracter&#237;sticas particulares que se deben al momento hist&#243;rico preciso en que se produce durante el desarrollo de este modo de producci&#243;n&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ernest Mandel, La Crisis 1974-1975, Serie popular Era, 1977.&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Tomando este m&#233;todo la crisis actual es producto de la siguiente combinaci&#243;n. Por un lado, es una crisis cl&#225;sica de sobreproducci&#243;n. Esta &#250;ltima es el resultado del descenso de la tasa de ganancia desde 1997 de la econom&#237;a que ven&#237;a actuando como locomotora de la econom&#237;a mundial capitalista, la econom&#237;a norteamericana. Por otro lado las particularidades de esta crisis est&#225;n dadas por la sobreacumulaci&#243;n, el sobreendeudamiento y la sobreespeculaci&#243;n, a diferencia de las crisis que se dieron posteriormente a la Segunda Guerra Mundial. Esta forma particular se deriva del hecho de que en los &#250;ltimos a&#241;os la ofensiva capitalista ha venido aniquilando muchos de los controles que le fueron impuestos al capital desde el crack de los '30 en adelante, tanto en el terreno de la producci&#243;n como en el sistema financiero. Este proceso ha acentuado los rasgos b&#225;sicos del modo de producci&#243;n capitalista, esto es la tendencia a una mayor homogeneizaci&#243;n, eliminando o integrando antiguas formas de producci&#243;n; un mayor despliegue interno, mediante una diferenciaci&#243;n de funciones, en particular la financiera, y por &#250;ltimo la tendencia a la interconexi&#243;n que puede observarse en el salto que ha pegado la integraci&#243;n de la econom&#237;a capitalista mundial. Por eso la actual crisis puede resumirse en la crisis de la mundializaci&#243;n y del modelo anglosaj&#243;n que se volvi&#243; su forma predominante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Las transformaciones financieras y corporativas como acicate para restaurar el beneficio&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antes de analizar la crisis del &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034; vamos a detenernos brevemente en las transformaciones financieras y corporativas que, originadas en los Estados Unidos e Inglaterra y luego difundidas en gran medida al resto de los pa&#237;ses imperialistas, fueron impulsadas desde comienzo del '80 y durante los noventa como forma de restaurar la rentabilidad del capital despu&#233;s de la ca&#237;da de la tasa de ganancia en la d&#233;cada del '70.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La liberalizaci&#243;n financiera implic&#243; la desintegraci&#243;n de las barreras entre los bancos de inversi&#243;n, los bancos comerciales y las compa&#241;&#237;as aseguradoras establecidas por el New Deal como respuesta al sobreendeudamiento y a la sobreespeculaci&#243;n de la d&#233;cada del '20 que termin&#243; en el crack del '29 y en la gran depresi&#243;n. El punto m&#225;s alto de este proceso fue en abril de 1998 cuando el Travelers Insurance, propietario del banco de inversi&#243;n Salomon Smith Barney, se fusion&#243; con el banco comercial Citicorp para formar el Citigroup, desde ese momento la instituci&#243;n financiera m&#225;s grande de los Estados Unidos. Fueron estos grandes mastodontes bancarios que surgieron como producto de la desregulaci&#243;n financiera los que se beneficiaron enormemente con los honorarios de la suscripci&#243;n de la emisi&#243;n de acciones, del lanzamiento de bonos empresariales y de la organizaci&#243;n de la oleada de fusiones y adquisiciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas modificaciones en el terreno de la banca fueron acompa&#241;adas por el desarrollo del &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034; o capitalismo accionario que buscaba otorgarle el poder dentro de la empresa a los accionistas con el objetivo de reestructurar las mismas de forma tal de imponer lo que se llam&#243; &#034;la dictadura de la rentabilidad&#034;. El mismo buscaba disciplinar a los managers o gerentes, buscando que cada decisi&#243;n fuera tomada teniendo en cuenta su efecto previsible sobre la cotizaci&#243;n en bolsa. Cada una de ellas debe &#034;crear valor&#034; (en el sentido de valor burs&#225;til, no en el sentido marxista de valor creado por la explotaci&#243;n de la fuerza de trabajo). Esto, ya sea mediante la suba de la cotizaci&#243;n de las acciones o el aumento de los dividendos, pasa a ser el &#250;nico objetivo de las empresas. Como parte de atar a los managers a los objetivos de los accionistas se les garantiz&#243; sus ingresos a trav&#233;s de bonos atados a la ganancia o al valor total de la empresa, entreg&#225;ndole un porcentaje de las acciones o una parte correspondiente de sus ingresos en opciones accionarias (stock options). Este modelo corporativo fue la forma que adquiri&#243; la ofensiva burguesa contra el trabajo, destruyendo el viejo modelo fordista donde el aumento de la ganancia y de la productividad iba de la mano con el aumento del salario real, lo que creaba una relaci&#243;n de cooperaci&#243;n entre el management de las empresas y los trabajadores, representados en los sindicatos. La exigencia de altos beneficios llev&#243; a los grupos, en nombre de la &#034;satisfacci&#243;n del accionariado&#034; y del buen &#034;gobierno de empresa&#034; (&#034;corporate governance&#034;), a fusionarse para reducir empleos, salarios y suprimir todo lo que obstaculizara las ganancias empresarias. En ese per&#237;odo la moda era el &#034;downsizing&#034;, literalmente reducci&#243;n de tama&#241;o, que era la forma de implementar despidos masivos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas transformaciones permitieron una recuperaci&#243;n de la tasa de ganancia la cual creci&#243; continuamente durante m&#225;s de quince a&#241;os. El punto de inflexi&#243;n debemos ubicarlo en los a&#241;os '81-'82, aunque durante los '80 y principios de los '90 esta recuperaci&#243;n de la rentabilidad&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En 1985, los Acuerdos del Plaza concluidos entre las cinco principales (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; no estuvo acompa&#241;ada por un relanzamiento de la tasa de inversi&#243;n. A diferencia de estos a&#241;os del &#034;neoliberalismo&#034;, lo excepcional del ciclo 1996-2000 fue que combin&#243; una fuerte financierizaci&#243;n de la econom&#237;a junto con un acelerado proceso de acumulaci&#243;n ampliada del capital, lo que refuta las tesis que ligan financierizaci&#243;n a estancamiento y parasitismo, negando toda posibilidad de acumulaci&#243;n de capital. Este &#250;ltimo se desarroll&#243; a un ritmo tal que no ha podido mantener en el tiempo la tasa de ganancia que los inversores esperaban obtener y que es la base de la actual crisis de sobreacumulaci&#243;n, sobreendeudamiento y especulaci&#243;n, al menos en una magnitud no vista desde las crisis anteriores a la Segunda Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ascenso y decadencia del &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestra tesis es que el m&#225;s flexible y din&#225;mico comportamiento del sistema financiero y corporativo del &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034;, junto a la posici&#243;n privilegiada que Estados Unidos a&#250;n conserva en el sistema financiero internacional, que le permiti&#243; durante todos estos a&#241;os atraer a bajo costo la plusval&#237;a no acumulada como capital del resto del mundo, en especial despu&#233;s de la crisis asi&#225;tica y en otros pa&#237;ses de la periferia en 1997-1998, explica todo el brillo del boom de crecimiento norteamericano de 1996-2000, as&#237; como hoy d&#237;a permite comprender las debilidades y desequilibrios de su econom&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el cap&#237;tulo de &#034;El Capital&#034; sobre &#034;El papel del cr&#233;dito en la producci&#243;n capitalista&#034;, Marx sostiene la siguiente afirmaci&#243;n: &#034;Si el sistema crediticio aparece como palanca principal de la sobreproducci&#243;n y de la superespeculaci&#243;n en el comercio, ello s&#243;lo ocurre porque en este caso se fuerza hasta su l&#237;mite extremo el proceso de la reproducci&#243;n, el&#225;stico por su naturaleza, y porque se lo fuerza a causa de que una gran parte del capital social resulta empleado por los no propietarios del mismo, quienes en consecuencia ponen manos a la obra de una manera totalmente diferente a como lo hace el propietario que eval&#250;a temerosamente los l&#237;mites de su capital privado, en la medida en que act&#250;a personalmente. De esto s&#243;lo se desprende que la valorizaci&#243;n del capital fundada en el car&#225;cter antag&#243;nico de la producci&#243;n capitalista no permite el libre y real desarrollo m&#225;s que hasta cierto punto, es decir que de hecho configura una traba y una barrera inmanentes de la producci&#243;n, constantemente quebrantadas por el sistema crediticio&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Karl Marx, El Capital. Cr&#237;tica de la Econom&#237;a Pol&#237;tica, Tomo III, Volumen (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El boom crediticio y accionario que se desarroll&#243; en los Estados Unidos a fines de la d&#233;cada del '90 llev&#243; hasta l&#237;mites impensables estas caracter&#237;sticas que Marx otorga en general al sistema crediticio y a las sociedades por acciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras la tasa de ganancia comenz&#243; a declinar en los Estados Unidos desde 1997-1998, la tasa de acumulaci&#243;n creci&#243; y se mantuvo a un nivel elevado hasta el a&#241;o 2000. La fuente de este salto espectacular de la acumulaci&#243;n capitalista durante estos a&#241;os est&#225; en el abundante financiamiento, en particular el fenomenal incremento del financiamiento externo despu&#233;s de 1997. Esto es lo que prueba un reciente estudio de Dumenil y Levy quienes afirman: &#034;La inversi&#243;n comenz&#243; a recuperarse de una forma usual, desde la recesi&#243;n de 1991-1992 hasta 1995, pero esta expansi&#243;n fue mantenida a pesar de la nueva declinaci&#243;n de la tasa de ganancia acumulada. La inversi&#243;n fue realmente financiada por otras fuentes de financiamiento adem&#225;s de las ganancias acumuladas&#034; (...) &#034;Despu&#233;s de diez a&#241;os de estancamiento alrededor del 1,3%, el radio de la inversi&#243;n neta sobre el stock neto de capital fijo alcanz&#243; un pico de 4,4% en el 2000, un nivel similar al mantenido entre 1963-1981 (...) Entre 1990 y 1997, la forma del financiamiento fue m&#225;s bien est&#225;ndar proviniendo mayormente de recursos internos (...) Esta situaci&#243;n cambi&#243; dram&#225;ticamente despu&#233;s de 1997, mientras los fondos internos alcanzaban un pico en este a&#241;o y luego declinaban. Despu&#233;s de 1997 la contribuci&#243;n de dos componentes se increment&#243;: 1) nuevos pr&#233;stamos; 2) la inversi&#243;n extranjera directa (...) De esta forma, la continuaci&#243;n del boom m&#225;s all&#225; de los l&#237;mites usualmente establecidos por la tasa de ganancia puede ser explicado por la voluntad de endeudarse y por la contribuci&#243;n de los inversores extranjeros. Esta es la primer importante caracter&#237;stica del boom en su fase final, esto es desde 1997&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;G&#233;rard Dum&#233;nil y Dominique L&#233;vy, Neoliberal Dynamics- Imperial Dynamics, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. [Subrayado nuestro]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta din&#225;mica de la acumulaci&#243;n capitalista en estos a&#241;os puede apreciarse en forma significativa en el sector de alta tecnolog&#237;a, la rama de la econom&#237;a m&#225;s din&#225;mica. La interrelaci&#243;n entre las finanzas y la innovaci&#243;n tecnol&#243;gica estimularon la expansi&#243;n productiva a niveles gigantescos, m&#225;s all&#225; de la capacidad de rentabilizarlos al nivel de expectativas de ganancias esperados por los numerosos inversores que hac&#237;an subir las valuaciones accionarias de las empresas de este sector m&#225;s y m&#225;s (la burbuja del Nasdaq), dando por resultado al fin del ciclo una fenomenal crisis de sobreacumulaci&#243;n, sobreendeudamiento y especulaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, en el sector de telecomunicaciones luego de la aprobaci&#243;n del acta de 1996, que desregul&#243; el mercado telef&#243;nico, el Citigroup ayud&#243; a 81 compa&#241;&#237;as telef&#243;nicas a recaudar 190.000 millones de d&#243;lares en deuda y en acciones, mucho m&#225;s de lo que pod&#237;an invertir sensiblemente forzando el ritmo de la expansi&#243;n y asegurando la sobrecapacidad. Para la primavera del 2000, en el cl&#237;max del mercado accionario ascendente, la capitalizaci&#243;n de mercado de las compa&#241;&#237;as telef&#243;nicas hab&#237;a alcanzado la friolera de 2,7 billones de d&#243;lares, cercano al 15% del total del conjunto de las corporaciones no financieras norteamericanas, a pesar del hecho de que producen menos del 3% del PBN. Con tal magnitud de activos en garant&#237;as, o como colaterales, las firmas telef&#243;nicas pod&#237;an endeudarse sin l&#237;mites. Seg&#250;n Robert Brenner &#034;Entre 1996 y 2000 contrajeron 800.000 millones de d&#243;lares en deuda bancaria y lanzaron un adicional de 450.000 millones de d&#243;lares en bonos. Sobre esta base, fueron capaces de incrementar la inversi&#243;n durante este periodo en t&#233;rminos reales a una tasa anual de m&#225;s del 15% y crear 331.000 puestos de trabajo&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Robert Brenner, &#034;Towards the Precipicie&#034;, London Review of Books, Vol. 25 N (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El resultado de todo esto llev&#243; a una brutal sobrecapacidad productiva. Como dice el mismo autor: &#034;En el a&#241;o 2000 no menos de seis compa&#241;&#237;as norteamericanas estaban construyendo nuevos, mutuamente competitivos, sistemas nacionales de fibras &#243;pticas. Cientos m&#225;s estaban tendiendo l&#237;neas locales y varias estaban tambi&#233;n compitiendo en los lazos suboce&#225;nicos. Sumado todo, 39 millones de millas de fibra &#243;ptica cruzan ahora los Estados Unidos, lo suficiente para dar 1566 vueltas alrededor del globo. El inevitable subproducto ha sido un exceso gigantesco: la tasa de utilizaci&#243;n de las redes telef&#243;nicas se mantiene hoy al desastrosamente bajo 2,5-3%, y el cable bajo mar a s&#243;lo el 13% (...) La consecuencia es una sorprendente magnitud de capital desperdiciado, que no puede ser valorizado a una tasa de retorno en el futuro previsible&#034;. Debido a que las telecomunicaciones daban cuenta de un desproporcionado porcentaje de la acumulaci&#243;n de capital en ese periodo, su declinaci&#243;n afect&#243; con los mismos problemas a sus proveedores de otras ramas del circuito de alta tecnolog&#237;a que sufren la misma tendencia a la sobreacumulaci&#243;n. En otras palabras, la existencia de capacidad instalada ociosa es una crisis m&#225;s general que afecta sobre todo al sector de alta tecnolog&#237;a, especialmente en la computaci&#243;n, los semiconductores y las firmas telef&#243;nicas. As&#237;, en agosto del 2001, la tasa de utilizaci&#243;n de la capacidad de producci&#243;n alcanzaba un 76,2%, su punto m&#225;s bajo despu&#233;s de la recesi&#243;n de 1982. Esta es m&#225;s aguda en las industrias de alta tecnolog&#237;a, donde la tasa de utilizaci&#243;n de la capacidad pas&#243; de un 88% en 1995 a un 63,4% en el a&#241;o 2001.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En conclusi&#243;n, esta realidad muestra que durante la d&#233;cada de los '90 y particularmente al final de &#233;sta, los Estados Unidos pudieron atenuar las contradicciones del periodo abierto con la crisis del boom de la posguerra a inicios de los '70, lanzando una fenomenal expansi&#243;n, pero cuyo car&#225;cter exacerb&#243; al mismo tiempo sus contradicciones a largo plazo como demuestran los elementos planteados m&#225;s arriba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La enorme imbricaci&#243;n del sistema financiero norteamericano y su abundante liquidez en el coraz&#243;n del sistema productivo -alentado como ya hemos dicho por la abundante provisi&#243;n de capital extranjero a bajo costo- llev&#243; al l&#237;mite la tendencia a la superabundancia de mercanc&#237;as que no representan trabajo socialmente necesario inherente al sistema crediticio. Como dice Ernest Mandel: &#034;En los primeros tiempos del capitalismo industrial, cada capitalista pod&#237;a darse cuenta enseguida de si el tiempo de trabajo invertido para producir las mercanc&#237;as era o no tiempo de trabajo socialmente necesario. Le bastaba para ello dirigirse al mercado, y buscar en &#233;l compradores para esas mercanc&#237;as a su precio de producci&#243;n. Cuando el comercio y el cr&#233;dito se interponen entre el industrial y el consumidor, el industrial comienza por realizar de manera autom&#225;tica el valor de sus mercanc&#237;as. Pero, desde ese momento, ignora ya si &#233;stas encontrar&#225;n o no una salida real, si encontrar&#225;n un '&#250;ltimo consumidor'. Mucho tiempo despu&#233;s de que &#233;l haya gastado el dinero, contravalor de las mercanc&#237;as producidas, puede ocurrir que &#233;stas no sean vendibles, que no representen tiempo de trabajo socialmente necesario. La depresi&#243;n es entonces inevitable. El cr&#233;dito tiende a alejar esa depresi&#243;n, haci&#233;ndola m&#225;s violenta cuando acaba por producirse&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ernest Mandel, Tratado de Econom&#237;a Marxista, Ediciones Serie popular Era, 1969.&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En otras palabras, el &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034; lleva hasta el final la tendencia al despilfarro de las fuerzas productivas, profundizando la caracter&#237;stica predominante del modo capitalista de producci&#243;n en la &#233;poca imperialista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Contradiciendo parcialmente la tesis planteada en este art&#237;culo, un n&#250;mero (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La sobreacumulaci&#243;n de capital, la liberalizaci&#243;n financiera y el &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034; dieron a su vez como resultado un fen&#243;meno novedoso: esto es el enriquecimiento de los managers de las empresas en contra de los intereses no s&#243;lo de los trabajadores, sino de los mismos accionistas, los cuales mediante el capitalismo accionario buscaban disciplinar a sus intereses. As&#237; seg&#250;n The Economist: &#034;Muchos de los esc&#225;ndalos corporativos que los Estados Unidos, especialmente, ha sobrellevado en los recientes a&#241;os reflejan una abierta criminalidad. (...) El otro gran esc&#225;ndalo en curso no es una cuesti&#243;n de una ruptura de la ley, es el hecho de que los jefes se han venido acostumbrando a gratificarse a s&#237; mismos como propietarios, no obstante de asumir pocos de los riesgos de la propiedad, mientras los reales propietarios, los accionistas en las compa&#241;&#237;as concernientes, les han permitido hacerse de esto&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#034;Capitalism and Democracy&#034;, The Economist, 26/6/2003.&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los managers se han quedado con las &#034;zanahorias de oro&#034; como permiten apreciar las siguientes cifras. De acuerdo a la revista Fortune, en 1970 la compensaci&#243;n real anual promedio rondaba 1.3 millones de d&#243;lares (en dinero actual) para los top 100 jefes ejecutivos, alrededor de 39 veces el pago de un trabajador promedio. Para el final de los '90, sin embargo, el promedio para los top 100 de Fortune era 37.5 millones de d&#243;lares, o 1000 veces el nivel salarial de un trabajador com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta extraordinaria &#034;expropiaci&#243;n de los expropiadores&#034; ha sido el particular producto de un contubernio entre las firmas de contabilidad, los bancos de inversi&#243;n, los proyectistas de la nueva ingenier&#237;a financiera y los top managers de las empresas, los responsables de la &#034;transparencia&#034; que el capitalismo anglosaj&#243;n y sus balances trimestrales promulgaban. Esta forma de capitalismo reproduce a un nivel superior las caracter&#237;sticas que Marx atribu&#237;a a la sociedad por acciones de su &#233;poca: &#034;Esto constituye la abolici&#243;n del modo capitalista de producci&#243;n dentro del propio modo de producci&#243;n capitalista y por consiguiente una contradicci&#243;n que se anula a s&#237; misma, que prima facie se presenta como mero punto de transici&#243;n hacia una nueva forma de producci&#243;n. Se presenta luego en la manifestaci&#243;n, tambi&#233;n, como tal contradicci&#243;n. En determinadas esferas establece el monopolio, por lo cual provoca la intromisi&#243;n estatal. Reproduce una nueva aristocracia financiera, un nuevo tipo de par&#225;sitos en la forma de proyectistas, fundadores y managers meramente nominales; todo un sistema de fraude y enga&#241;o con relaci&#243;n a fundaciones, emisi&#243;n de acciones y negociaci&#243;n de &#233;stas. Es una producci&#243;n privada sin el control de la propiedad privada&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Karl, Marx, El Capital. Cr&#237;tica de la Econom&#237;a Pol&#237;tica, Tomo III, P&#225;g. 565.&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. [Subrayado nuestro]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La misma contradicci&#243;n lleva a The Economist hoy d&#237;a a plantear que &#034;estamos frente a un capitalismo accionario que sufre un vac&#237;o de propiedad&#034;, o a sostener que &#034;estamos frente a un extendido y abierto abuso del capitalismo, por los capitalistas&#034;, o en el mismo sentido a afirmar que &#034;el principal peligro para el &#233;xito del capitalismo son las mismas personas que uno podr&#237;a considerar asimismo como sus m&#225;s ardientes promotores: los jefes de las compa&#241;&#237;as, los propietarios de las compa&#241;&#237;as y los pol&#237;ticos que incansablemente insisten que ellos son pro-business&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La mundializaci&#243;n del proceso productivo de mano de las trasnacionales&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante las d&#233;cadas pasadas se desarroll&#243; un importante avance cualitativo y distinto en la internacionalizaci&#243;n de la econom&#237;a comparado con otros periodos de expansi&#243;n u homogeneizaci&#243;n capitalista, caracter&#237;sticos de este modo de producci&#243;n desde sus or&#237;genes. El mismo puede observarse en la creciente centralizaci&#243;n internacional del capital motorizada por la oleada de fusiones y adquisiciones, el crecimiento del comercio mundial en forma m&#225;s r&#225;pida que la producci&#243;n, en especial el comercio intra-firma y por el creciente peso de la inversi&#243;n extranjera directa en los pa&#237;ses centrales y en los pa&#237;ses de la periferia, como expresi&#243;n del agudizamiento de la lucha competitiva entre las grandes corporaciones, as&#237; como de los procesos de relocalizaci&#243;n del capital.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo espec&#237;fico y el centro de esta nueva oleada de internacionalizaci&#243;n de la econom&#237;a es la mundializaci&#243;n del proceso productivo de mano de las trasnacionales. Este proceso, que se aceler&#243; a partir de los '70, como forma de contrarrestar la tendencia a la ca&#237;da de la tasa de ganancia, fue adquiriendo una importancia cada vez mayor en el funcionamiento de la econom&#237;a mundial. Esto &#250;ltimo puede apreciarse en el aumento de la inversi&#243;n extranjera directa (IED). Seg&#250;n el &#250;ltimo informe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, el stock global de inversi&#243;n extranjera directa creci&#243; m&#225;s de 10 veces entre 1980 y el 2002, alcanzando los 7.100 billones de d&#243;lares&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El mismo informe se&#241;ala la creciente importancia de la inversi&#243;n extranjera (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La nueva divisi&#243;n del trabajo que la estrategia productiva de las grandes corporaciones fue imponiendo, ha implicado una creciente gravitaci&#243;n de la ley del valor a nivel mundial. La mayor influencia de las trasnacionales, sobre todo en el campo de la producci&#243;n de bienes transables, pero cada vez m&#225;s en otras &#225;reas de valorizaci&#243;n del capital, como los servicios, tiende a la formaci&#243;n de precios mundiales en cada vez m&#225;s ramas de la econom&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto es distinto del &#034;imperialismo cl&#225;sico&#034; donde los pa&#237;ses de la periferia capitalista eran integrados a la econom&#237;a mundial como abastecedores y productores de materias primas para los centros metropolitanos. Tambi&#233;n es diferente del despliegue en los a&#241;os del boom de las multinacionales y su instalaci&#243;n de filiales en mercados protegidos. Lo nuevo es que la &#034;especializaci&#243;n&#034; primaria como productores de materia prima, se combina con la integraci&#243;n de un importante n&#250;mero de pa&#237;ses de la periferia a los circuitos de la producci&#243;n manufacturera internacional administrados por las trasnacionales, proceso permitido por el abaratamiento significativo del transporte y de las comunicaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es importante resaltar que, a diferencia de lo que sostienen las tesis &#034;globalizadoras&#034;, que suponen que la mayor internacionalizaci&#243;n del proceso de producci&#243;n a nivel de la gran industria aparentemente dejar&#237;a atr&#225;s las fronteras nacionales y las diferencias de productividad y de salarios entre los diferentes pa&#237;ses, en realidad &#233;stas se profundizan como base para abaratar la fuerza de trabajo y como base de la obtenci&#243;n de las ganancias extraordinarias de las grandes trasnacionales. La despiadada competencia de los pa&#237;ses de la periferia con el fin de atraer a los capitales mediante el bajo nivel de los salarios, un descenso de las cargas fiscales al capital, la casi nula protecci&#243;n social o de la legislaci&#243;n sobre el medio ambiente, son una muestra de esto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El resultado es la formaci&#243;n de una nueva divisi&#243;n del trabajo, en donde ciertos pa&#237;ses (los pa&#237;ses centrales) tienden a concentrar los trabajos complejos y la ciencia b&#225;sica, otro n&#250;mero de pa&#237;ses (determinadas zonas de la periferia) la explotaci&#243;n intensiva de la fuerza de trabajo y un tercer sector de pa&#237;ses funcionan esencialmente como reservorios de poblaci&#243;n obrera privados de toda posibilidad de integrarse en el proceso de producci&#243;n como es el caso de gran parte del continente africano. En otras palabras, la acumulaci&#243;n capitalista en las ultimas d&#233;cadas ha llevado a una internacionalizaci&#243;n de la producci&#243;n de plusval&#237;a en la industria manufacturera, seguida en forma inevitable por la internacionalizaci&#243;n de la compra de la mercanc&#237;a fuerza de trabajo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Basado en el hecho objetivo de que la mayor&#237;a de la inversi&#243;n extranjera (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Esta nueva estructuraci&#243;n de la econom&#237;a mundial les permite obtener ganancias extraordinarias, garantizar nuevos mercados para sus productos, presionar sobre los precios de las materias primas y preservar su monopolio tecnol&#243;gico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El salto registrado en la mundializaci&#243;n fue incentivado en la ultima d&#233;cada por una enorme expansi&#243;n geogr&#225;fica y sectorial de la acumulaci&#243;n capitalista. Geogr&#225;ficamente, este proceso se logr&#243; a expensas de la desaparici&#243;n o retroceso de las antiguas formas de producci&#243;n de la mayor&#237;a de los pa&#237;ses de la periferia, el llamado &#034;modelo de sustituci&#243;n de importaciones&#034; y la liquidaci&#243;n de las econom&#237;as planificadas burocr&#225;ticamente de los pa&#237;ses llamados &#034;socialistas&#034;, que frente al agudizamiento de la competencia quedaron rezagados en su productividad. Pero esta ampliaci&#243;n geogr&#225;fica fue acompa&#241;ada por una extensi&#243;n a nuevos &#225;mbitos de valorizaci&#243;n del capital como lo prueba la oleada de privatizaciones en casi todos los pa&#237;ses del orbe, como parte de un proceso de mercantilizaci&#243;n general que abarca tambi&#233;n la educaci&#243;n, la cultura, las jubilaciones y la medicina, por nombrar s&#243;lo algunas de las a&#233;reas significativas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos procesos han permitido la recuperaci&#243;n de la tasa de ganancia y la extensi&#243;n del capital. Pero junto con estos efectos ben&#233;ficos para la acumulaci&#243;n capitalista, han tendido a reforzar la sobreabundancia de mercanc&#237;as y capitales y la estrechez del mercado. Lo primero es un subproducto, por un lado, de las transformaciones del sistema financiero que permite a los grandes grupos corporativos lanzar sus propios bonos u obligaciones negociables dejando atr&#225;s los l&#237;mites de la intermediaci&#243;n bancaria y por otro lado, de la m&#225;s r&#225;pida difusi&#243;n de productos, procesos e innovaciones. Desde el punto de vista de la realizaci&#243;n, la desaparici&#243;n de viejas formas de producci&#243;n lo han privado de regiones que absorban el excedente de mercanc&#237;as de la sobreacumulaci&#243;n y sobreproducci&#243;n existente en los pa&#237;ses metropolitanos en los momentos de crisis. Esto se manifiesta en el vuelco exportador de los pa&#237;ses dependientes que ha sido la regla de la actual acumulaci&#243;n capitalista global en las &#250;ltimas d&#233;cadas, graficado en forma patente por el caso chino donde las exportaciones dieron cuenta del 75% del crecimiento de conjunto en el a&#241;o 2002. A su vez, al imponer una norma de ganancia en todos los pa&#237;ses han reforzado las contradicciones cl&#225;sicas del capitalismo al debilitar los mecanismos antic&#237;clicos que operan tradicionalmente a nivel nacional o regional, como prueba la existencia del pacto de estabilidad europeo que restringe el manejo monetario y fiscal de los gobiernos europeos en momentos de recesi&#243;n. Estos elementos tanto de la oferta como de la demanda son un factor estructural que agrava la actual crisis econ&#243;mica mundial. Junto a la sobreacumulaci&#243;n en los Estados Unidos son estas fuerzas las que empujan las tendencias deflacionarias a nivel internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, el principal obst&#225;culo a la marcha de la mundializaci&#243;n es que &#233;sta ha aumentado las brechas entre las naciones ricas y pobres, entre la burgues&#237;a y el proletariado, y entre las regiones pr&#243;speras y en decadencia en forma significativa en un corto periodo. Esta realidad otorga total actualidad a las tesis cl&#225;sicas del imperialismo, analizadas entre otros por Trotsky, cuando planteaba: &#034;Pero al aproximar econ&#243;micamente los pa&#237;ses y al igualar el nivel de su desarrollo, el capitalismo obra con sus m&#233;todos, es decir, con m&#233;todos an&#225;rquicos, que zapan continuamente su propio trabajo, oponiendo un pa&#237;s y un ramo de la producci&#243;n a otro, favoreciendo ciertas partes de la econom&#237;a mundial, frenando o paralizando el de otras. S&#243;lo la combinaci&#243;n de estas dos tendencias fundamentales, centr&#237;peta y centr&#237;fuga, nivelaci&#243;n y desigualdad, consecuencias ambas de la naturaleza del capitalismo, nos explica el vivo entrelazamiento del proceso hist&#243;rico. A causa de la universalidad, de la movilidad, de la dispersi&#243;n del capital financiero, que penetra en todas partes, de esta fuerza animadora del imperialismo, &#233;ste acent&#250;a a&#250;n esas dos tendencias. El imperialismo une con mucha m&#225;s rapidez y profundidad en uno s&#243;lo los diversos grupos nacionales y continentales; crea entre ellos una dependencia vital de las m&#225;s &#237;ntimas; aproxima sus m&#233;todos econ&#243;micos, sus formas sociales y sus niveles de evoluci&#243;n. Al mismo tiempo, persigue ese 'fin', que es suyo, por procedimientos tan antag&#243;nicos, dando tales saltos, efectuando tales razzias en los pa&#237;ses y regiones atrasados que &#233;l mismo perturba la unificaci&#243;n y nivelaci&#243;n de la econom&#237;a mundial, con violencias y convulsiones que las &#233;pocas precedentes no conocieron&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Le&#243;n Trotsky, Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La mundializaci&#243;n comandada por la sed de ganancia de las trasnacionales, no ha anulado sino que ha reforzado el desarrollo desigual de pa&#237;ses, regiones y ramas de la econom&#237;a, que caracteriza al movimiento del capital durante la &#233;poca imperialista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Recuperaci&#243;n c&#237;clica al costo de hipotecar y exacerbar los desequilibrios de la econom&#237;a mundial&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hemos explicado las fuerzas estructurales que han llevado a la ruptura del equilibrio inestable de los '90 y que crean las bases potenciales, de pegar un salto, de una crisis sist&#233;mica del capitalismo mundial. El c&#237;rculo virtuoso de la econom&#237;a norteamericana de 1996-2000 es cosa del pasado y la posibilidad de revivirlo con el brillo y las alturas del pasado son inexistentes como demuestra la p&#233;rdida de &#237;mpetu del &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034; y de la mundializaci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La p&#233;rdida de empuje del &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034; y de la mundializaci&#243;n que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En este marco, la persistencia de una econom&#237;a mundial ultradependiente de los Estados Unidos para su crecimiento, &#243; &#034;Estados Unidos-c&#233;ntrica&#034;, es fuente de crecientes tensiones y desequilibrios como demuestra la realidad actual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a la perspectiva de achicamiento de la econom&#237;a mundial capitalista en el pr&#243;ximo periodo, la pregunta a responder es c&#243;mo se distribuir&#225; la carga de la crisis entre los tres polos de la tr&#237;ada imperialista y entre &#233;stos y los pa&#237;ses de la periferia capitalista en los a&#241;os flacos por venir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo inmediato, podemos observar los siguientes movimientos y medidas que afectan al centro del sistema imperialista mundial y al factor m&#225;s din&#225;mico de crecimiento de la econom&#237;a en los &#250;ltimos a&#241;os, Estados Unidos, y entre la econom&#237;a norteamericana y las otras regiones del planeta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, en los Estados Unidos estamos en presencia de una intervenci&#243;n gubernamental y de la Reserva Federal en gran escala sobre la econom&#237;a con el objetivo de mitigar la crisis, graficada en una pol&#237;tica fiscal y monetaria expansiva. Ejemplo de lo primero es que, en los &#250;ltimos tres a&#241;os el balance presupuestario ha pasado de un super&#225;vit del 1% del PBN en el a&#241;o 2000 a un d&#233;ficit estimado del 4% en este a&#241;o. Por su parte, las tasas de inter&#233;s han ca&#237;do en el mismo periodo 5,5 puntos porcentuales, estando hoy en su nivel m&#225;s bajo desde 1958. Con la posibilidad de tomar pr&#233;stamos en d&#243;lares a s&#243;lo un 1% de tasa, estamos entrando en lo que algunos analistas llaman &#034;una era de dinero barato&#034;. La existencia de estas bajas tasas de intereses para la industria juega el rol de evitar el saneamiento de la crisis sobre un cuerpo econ&#243;mico que sufre de una aguda sobreacumulaci&#243;n. Como plantea Richard Bernstein, el estratega jefe de Estados Unidos de Merrill Lynch citado en un art&#237;culo en el Financial Times: &#034;La facilidad de capacidad de las compa&#241;&#237;as para refinanciar sus balances podr&#237;a prolongar el vital ajuste en la econom&#237;a sosteniendo a las compa&#241;&#237;as d&#233;biles y la sobrecapacidad deflacionaria. Se&#241;ala a la rama fabricante de chips como una donde el exceso de capacidad ha sido sostenido por el retorno del financiamiento barato. Pero argumentos similares pueden ser hechos sobre las industrias automotrices y aeroespacial. Si est&#225; en lo correcto, sin las dolorosas bancarrotas y los recortes del empleo que corrijan la mala distribuci&#243;n de capital en el boom de fin de los 90&#180;, los precios y las ganancias continuar&#225;n cayendo&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dan Roberts, Era of cheap money takes its toll on business, 20-7-2003. Esta (&#8230;)&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En otras palabras, el mantenimiento en forma artificial de la &#034;burbuja crediticia&#034;, provoca que permanezcan los desequilibrios en la econom&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La eliminaci&#243;n de la sobrecapacidad cr&#243;nica no s&#243;lo se ve afectada por (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y crezca cada vez m&#225;s el riesgo y la exposici&#243;n del sistema financiero al que se pretende salvar, aumentando cada vez m&#225;s los niveles de liquidez que se traducen en nuevas alturas de endeudamiento. Una muestra de esto es lo que se plantea en el &#250;ltimo n&#250;mero de la revista &#034;The Pulse of Capitalism&#034;. All&#237; se compara la crisis japonesa del '90 con la actual situaci&#243;n de los Estados Unidos. Entre los puntos en com&#250;n se plantea que: &#034;Una gran similitud es el rol que la deuda jug&#243;, primero en desatar el boom y luego en socavar cualquier recuperaci&#243;n&#034;, se&#241;alando que en el caso del Jap&#243;n, una gran preocupaci&#243;n de los funcionarios era la salud del sistema bancario y el tama&#241;o de sus malos pr&#233;stamos, que alcanzaban los 362.000 millones de d&#243;lares, el equivalente al 8% del PBN. Y agregan: &#034;Los Estados Unidos no han experimentado tal masivo colapso financiero, pero los ingredientes est&#225;n all&#237;. Durante los pasados cinco a&#241;os, la deuda crediticia total ha crecido a un impresionante 10,452 billones de d&#243;lares &#243; un 49% mientras el producto bruto se ha incrementado 2,1272 billones &#243; un 26%. Esta disparidad entre las tasas de crecimiento no puede continuar, la econom&#237;a no puede prosperar sin el continuo crecimiento de la deuda. Eventualmente, nosotros podr&#237;amos afrontar problemas de default de deuda tan severos como los de Jap&#243;n&#034;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;The Pulse of Capitalism, Julio 2003. En el medio de las bancarrotas de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En otras palabras, las medidas fiscales y monetarias se&#241;aladas m&#225;s arriba, s&#243;lo pueden posponer la crisis en el corto plazo. Tomando en cuenta que en el a&#241;o 2004 se juegan las chances de reelecci&#243;n de Bush esto es una posibilidad altamente probable. Los analistas m&#225;s optimistas pronostican un crecimiento de la econom&#237;a norteamericana que empuje nuevamente a la econom&#237;a mundial. Pero este &#034;boom post-boom&#034;, como algunos economistas denominan a la recuperaci&#243;n fr&#225;gil de la econom&#237;a despu&#233;s de la debacle del boom econ&#243;mico del 1996-2000, s&#243;lo es posible al costo de desorganizar a&#250;n m&#225;s el aparato econ&#243;mico y financiero de los Estados Unidos, es decir socavando cada vez m&#225;s los cimientos de la econom&#237;a. Es esto lo que demuestra la m&#225;s baja tasa de ahorro nacional en su historia, el record de endeudamiento de los consumidores y el d&#233;ficit de cuenta corriente m&#225;s grande que jam&#225;s haya experimentado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A nivel internacional, clausurado por decisiones pol&#237;ticas y econ&#243;micas la restauraci&#243;n del equilibrio interno, la ca&#237;da del d&#243;lar que se vino sucediendo en los &#250;ltimos meses, habr&#237;a estado mostrando que los Estados Unidos hab&#237;an elegido una salida externa a su crisis en contra de sus competidores imperialistas. Sin embargo, la negativa de Jap&#243;n y &#250;ltimamente de Europa, de permitir una apreciaci&#243;n exagerada de sus monedas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La devaluaci&#243;n del d&#243;lar se vino dando en forma desigual con respecto al (&#8230;)&#034; id=&#034;nh17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; por sus duros costos econ&#243;micos y sociales, que redundar&#237;a en un aumento de la competitividad norteamericana, parecen poner fin por el momento al necesario reequilibrio de la econom&#237;a mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La resistencia a ajustarse a las nuevas realidades de la econom&#237;a se manifiesta en el aumento de la brecha entre la producci&#243;n actual y la producci&#243;n potencial (una indicaci&#243;n de la capacidad instalada ociosa), en los pa&#237;ses de la OCDE ha pasado de 0,4 en el a&#241;o 2001; creciendo al 1,2 en el a&#241;o 2002 y 1,8 en el a&#241;o 2003. Esto se traduce en el siguiente panorama de los polos de la tr&#237;ada imperialista. Por quinta vez en sus doce a&#241;os de estancamiento, la econom&#237;a japonesa se encamina hacia una recuperaci&#243;n coyuntural. Sin embargo, nada pronostica que &#233;sta deje atr&#225;s las fuerzas estructurales que han hundido a su econom&#237;a en una depresi&#243;n econ&#243;mica a ritmo lento. Por su parte, el 2003 ha sido el a&#241;o en donde la econom&#237;a europea entr&#243; en recesi&#243;n. Mientras, la econom&#237;a norteamericana, desde el comienzo del hundimiento de la bolsa de valores a principios del 2000, ha venido creciendo un an&#233;mico 1,7% anualizado. Esto incluye una recesi&#243;n suave en los tres primeros trimestres del a&#241;o 2001 y una inusualmente d&#233;bil recuperaci&#243;n en los subsiguientes siete trimestres. La baja calidad de la recuperaci&#243;n actual se manifiesta en que &#233;sta es la m&#225;s d&#233;bil con respecto al promedio de los anteriores ocho per&#237;odos post recesivos de la econom&#237;a norteamericana en los &#250;ltimos cincuenta a&#241;os, a pesar de que la actual experiencia est&#225; ocurriendo en el medio de las m&#225;s grandes pol&#237;ticas de est&#237;mulos fiscales y monetarios. El m&#225;s cercano paralelismo es la recuperaci&#243;n que sigui&#243; a la recesi&#243;n de inicios de los &#180;90. Peor a&#250;n, comparada con la famosa &#034;jobless recovery&#034; (recuperaci&#243;n sin creaci&#243;n de empleos) de la d&#233;cada pasada, en lo que respecta a la mejora del empleo y la recuperaci&#243;n de la inversi&#243;n de las corporaciones la actual es mucho peor, siendo la &#250;nica en donde el consumo ha seguido creciendo incluso durante la breve recesi&#243;n del a&#241;o 2001. Esta contradicci&#243;n entre el empleo y la inversi&#243;n y el crecimiento del consumo m&#225;s all&#225; de lo previsible es dif&#237;cil que pueda ser sustentable en el tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El choque entre la necesidad econ&#243;mica y los obst&#225;culos pol&#237;ticos, en los principales pa&#237;ses imperialistas, est&#225; postergando la soluci&#243;n a la crisis de la econom&#237;a internacional y aumentando las probabilidades de una salida no traum&#225;tica a la misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto significa la continuidad, a grados extremos, de los desequilibrios fundamentales de la econom&#237;a internacional, una econom&#237;a mundial &#034;Estados Unidos-c&#233;ntrica&#034;. La magnitud de esta dependencia puede observarse en las fuentes de crecimiento de la econom&#237;a mundial durante los siete a&#241;os que van desde 1995 al 2002. Seg&#250;n datos recientemente revisados, los Estados Unidos dieron cuenta de un 96% del crecimiento acumulado en el producto bruto mundial (a tasas de intercambio de mercado), esto es casi tres veces m&#225;s la porci&#243;n del 33% que le corresponde a la econom&#237;a norteamericana en la econom&#237;a global. Hoy, que Estados Unidos pueda seguir jugando este rol est&#225; fuertemente cuestionado por los crecientes desequilibrios internos que hemos planteado. Por su parte, el d&#233;bil crecimiento de la demanda interna en Europa y Jap&#243;n les impide a &#233;stos actuar como motor de reemplazo de los Estados Unidos en el crecimiento de la econom&#237;a mundial. Esta l&#237;nea de falla de la actual econom&#237;a internacional se manifiesta en el peligroso d&#233;ficit de cuenta corriente de la econom&#237;a norteamericana que ya ha alcanzado la friolera del 7% del PBN. &#161;Nunca el mundo tuvo que solventar semejante carga financiera!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Semejante d&#233;ficit de cuenta corriente puede empeorarse de fracasar las actuales medidas, monetarias y fiscales, destinadas a estimular la econom&#237;a, lo cual es altamente probable debido a la sobreacumulaci&#243;n y sobrecapacidad existente en la econom&#237;a. De no ser este el caso, y las autoridades econ&#243;micas y pol&#237;ticas tienen &#233;xito en revivir el ciclo econ&#243;mico, la necesidad de financiar este brutal endeudamiento (que puede saltar a 3 mil millones de d&#243;lares por d&#237;a), obligar&#225; a otorgar concesiones al capital extranjero ya sea mediante un aumento del retorno de los bonos del Tesoro norteamericano o un abaratamiento del precio de las acciones. Como dice el analista en jefe de Morgan Stanley, Stephen Roach: &#034;No veo una salida f&#225;cil de los imperativos del rebalanceo global. Este sucede o a trav&#233;s de un realineamiento fundamental de las monedas o por una crisis de financiamiento internacional (...) Cuanto m&#225;s el mundo evita los imperativos del ajuste del d&#233;ficit norteamericano, m&#225;s grande la posibilidad de una fuga de conjunto de todos los activos denominados en d&#243;lares&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Stephen Roach, &#034;Rebalancing delayed&#034;, Morgan Stanley, 22-7-2003&#034; id=&#034;nh18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este &#250;ltimo escenario, un colapso del d&#243;lar y de los activos denominados en esa moneda (como vimos, una probabilidad creciente en el mediano y largo plazo) alterar&#237;a todo el panorama pol&#237;tico y geopol&#237;tico internacional. Para algunos analistas, como Andr&#233; Gunder Frank, el d&#243;lar &#034;es literalmente un tigre de papel, est&#225; impreso en papel cuyo valor se basa &#250;nicamente en la aceptaci&#243;n y confianza mundial, que puede declinar o ser retirada por completo de un d&#237;a para otro y hacer que pierda la mitad o m&#225;s de su valor. Adem&#225;s de reducir el consumo y la inversi&#243;n norteamericanos, as&#237; como la riqueza expresada en esa moneda, cualquier declinaci&#243;n del d&#243;lar comprometer&#237;a la capacidad de los Estados Unidos para mantener y desplegar su aparato militar. Por otra parte, un desastre militar debilitar&#237;a la confianza en el d&#243;lar y con ello su valor&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Andr&#233; Gunder Frank, Los zarpazos del tigre de papel, abril del 2003.&#034; id=&#034;nh19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. De ah&#237; la importancia para los EEUU de mantener la iniciativa frente al desaf&#237;o a su ofensiva que significan las actuales operaciones guerrilleras en Irak. Para otros, el punto de inflexi&#243;n podr&#237;a ser la entrada del ahorro dom&#233;stico en territorio abiertamente negativo, lo cual significar&#237;a que Estados Unidos depender&#237;a en forma absoluta para sus inversiones del resto del mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el marco de las fuertes tensiones pol&#237;ticas y geopol&#237;ticas que el curso unilateralista de los Estados Unidos est&#225; generando entre la burgues&#237;a de los pa&#237;ses imperialistas y los pa&#237;ses semicoloniales y en las masas del mundo entero, este panorama econ&#243;mico negativo puede aumentar m&#225;s la presi&#243;n. Los peligros para el capitalismo de conjunto de los actuales descalabros econ&#243;micos est&#225;n latentes. Como dice The Economist: &#034;Cuando dichos excesos han ocurrido en el pasado, hubo una reacci&#243;n pol&#237;tica que explota la bronca popular, como bajo las presidencias de Teddy Roosevelt y Woodrow Wilson en el 1900. [Esto permanece como una fuerte posibilidad hoy], a&#250;n a pesar de que la popularidad del famosamente pro-negocios presidente George Bush est&#225; corriendo alto, gracias a la guerra contra el terrorismo y Saddam Hussein. El peligro es a menudo expresado como una sobrereacci&#243;n a los excesos, de un excesivo periodo de regulaci&#243;n sobre el capital. Ese peligro existe; pero la peor posibilidad es que la bronca frente a los abusos capitalistas vaya a inclinar la balanza en la pol&#237;tica dom&#233;stica hacia el proteccionismo, como una equivocada forma de ayudar a los d&#233;biles y los vulnerables, y consentir las sospechas de los mercados y los negocios&#034;.20&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una forma d&#233;bil de proteccionismo viene creciendo en el &#250;ltimo tiempo en forma acelerada, los acuerdos bilaterales de libre comercio (FTAs en sus siglas en ingl&#233;s). Como plantean dos profesores de la Universidad de Columbia: &#034;Nosotros estamos observando posiblemente la m&#225;s grande divisi&#243;n de los economistas y los pol&#237;ticos del periodo de posguerra. Desafortunadamente los economistas tienen raz&#243;n. La firma desmedida de acuerdos bilaterales plantea una amenaza mortal al sistema de comercio multilateral. Y se&#241;alan como una de las razones de esto que los acuerdos bilaterales de comercio est&#225;n socavando el principio esencial de la Organizaci&#243;n Mundial del Comercio(OMC): que la tarifa m&#225;s baja aplicada a un miembro debe ser extendida a todos los miembros (la regla de la naci&#243;n m&#225;s favorecida, MFN en sus siglas en ingl&#233;s). Mientras que es cierto, que los arquitectos de la OMC/Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT) hicieron la excepci&#243;n con las &#225;reas de libre comercio con respecto a la regla MFN, ellos seguramente no previeron que la proliferaci&#243;n de acuerdos fragmentar&#237;a el sistema comercial. Para el fin del a&#241;o pasado, 250 FTAs han sido notificados a la OMC. Si aquellos actualmente bajo negociaci&#243;n son concluidos, el n&#250;mero se aproximar&#225; a los 300. El resultado es &#034;spaghetti bowl&#034; [mescolanza] de reglas, definiciones arbitrarias de procedencia del producto y una multiplicidad de tarifas, dependiendo la fuente. Y los mismos autores se&#241;alan que mientras los europeos comenzaron este camino, los norteamericanos est&#225;n ahora persigui&#233;ndolos con celo, explotando su poder hegem&#243;nico y el privilegio del acceso preferencial a su mercado multibillonario&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Jagdish Bhagwati and Arvind Panagariya, &#034;Bilateral trade treaties are a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s gravemente a&#250;n, durante la reciente crisis en Irak, el emponzo&#241;amiento de las relaciones imperialistas, en particular entre Francia, Alemania y los Estados Unidos, llev&#243; a proferirse amenazas econ&#243;micas a uno y otro lado del Atl&#225;ntico y muchos sostienen, que la reciente ca&#237;da del d&#243;lar que ahog&#243; a la econom&#237;a europea, fundamentalmente a la Alemana, fue una represalia de Estados Unidos contra &#233;sta y el pa&#237;s galo por su vehemente oposici&#243;n a la guerra. A su vez, el avance de China en el comercio mundial es utilizado como excusa de las dificultades en los pa&#237;ses centrales y es visto cada vez m&#225;s como chivo expiatorio de los problemas de crecimiento de estos. Este es el caso de Jap&#243;n, principal abanderado de las campa&#241;as contra China en el sistema internacional que exige una urgente reevaluaci&#243;n de su moneda, aunque tambi&#233;n de crecientes grupos de poder en los Estados Unidos. Los recientes duros comentarios del Secretario del Tesoro Norteamericano, John Snow, antes de su visita oficial a Pek&#237;n, urgiendo a las autoridades chinas a permitir la libre flotaci&#243;n de su moneda de manera tal &#034;que las firmas norteamericanas no estuvieran en desventajas&#034;, han subido el tono de la disputa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Ser&#225;n estos los primeros escarceos de una guerra comercial y pol&#237;tica abierta que provoque una nueva fragmentaci&#243;n del sistema de comercio internacional, como fue el caso de la creaci&#243;n de bloques comerciales cerrados y hostiles que transform&#243; el crack del '29 en la gran depresi&#243;n de los '30?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No lo sabemos. El salto en la integraci&#243;n de la econom&#237;a mundial durante las &#250;ltimas d&#233;cadas y las lecciones que la burgues&#237;a mundial sac&#243; de esa cat&#225;strofe econ&#243;mica -la m&#225;s importante del capitalismo en su historia- act&#250;an como importantes factores contrarrestantes; a pesar del empeoramiento de las relaciones pol&#237;ticas y geopol&#237;ticas ente las grandes potencias en el &#250;ltimo tiempo que han afectado la efectividad de las pol&#237;ticas de coordinaci&#243;n internacional, que fueron un componente importante para el restablecimiento de un equilibrio capitalista temporal luego de la crisis de los '70. En este marco, la creciente politizaci&#243;n de las relaciones econ&#243;micas entre los distintos pa&#237;ses frente a los problemas de la econom&#237;a mundial es una muestra de los peligros que acechan a la actual econom&#237;a pol&#237;tica del sistema internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una renovada ofensiva sobre el trabajo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de c&#243;mo se reparta la crisis econ&#243;mica entre los principales pa&#237;ses del sistema mundial, lo que est&#225; claro es que la misma es utilizada por las distintas burgues&#237;as imperialistas para relanzar una renovada ofensiva sobre el trabajo. El crecimiento del desempleo es un fen&#243;meno que se repite en cada uno de los pa&#237;ses centrales. Este aumento de la desocupaci&#243;n es acompa&#241;ado a su vez por un ataque al salario directo e indirecto de los trabajadores, como muestra la ofensiva generalizada sobre las jubilaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los Estados Unidos la tasa de desempleo ha subido por encima del 6% en los &#250;ltimos meses, despu&#233;s de promediar el 4% durante todo el 2000. Los duros tiempos econ&#243;micos han frenado virtualmente el crecimiento real de los salarios que experiment&#243; la econom&#237;a norteamericana en las etapas finales del boom de la d&#233;cada pasada, el primer periodo sostenido de aumento de &#233;stos por encima de la inflaci&#243;n desde los &#180;60. Como dice la revista In These Times: &#034;En los &#250;ltimos dos a&#241;os y medio ha habido un cambio cualitativo en el mercado de trabajo. El pa&#237;s ha dejado atr&#225;s el tiempo cuando los trabajos eran relativamente abundantes y los sueldos sub&#237;an para la mayor&#237;a de los trabajadores, a un tiempo en el que los trabajadores deben luchar por encontrar hasta los trabajos de sueldos m&#225;s bajos. Para la mayor&#237;a de los trabajadores, los sueldos ahora apenas le siguen el paso a la inflaci&#243;n, y con empleadores reduciendo o eliminando la cobertura de salud, a&#250;n los trabajadores ocupados a menudo se encuentran mucho peor de lo que estaban hace dos a&#241;os&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In These Times, 25-8-2003.&#034; id=&#034;nh21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Europa, el eje de la ofensiva patronal ha sido un ataque coordinado de los gobiernos de los distintos pa&#237;ses sobre el sistema de pensiones por reparto, cuya &#034;reforma&#034; busca aumentar la edad jubilatoria al tiempo que intentan crear las condiciones para el desarrollo de los fondos de pensi&#243;n. Esto &#250;ltimo aumentar&#237;a los negocios para la banca y los sectores financieros que ans&#237;an quedarse con el salario diferido de millones de asalariados, lo que hinchar&#237;a nuevamente la bolsa suscitando una demanda suplementaria de t&#237;tulos. En los Estados Unidos donde este sistema ya esta m&#225;s desarrollado, las bajas tasas de inter&#233;s est&#225;n afectando los fondos de pensiones de renta fija de las empresas y otros ahorros personales. Las empresas est&#225;n renunciando a estos compromisos dise&#241;ados durante el mercado alcista de las pasadas d&#233;cadas, que en las actuales circunstancias econ&#243;micas significan fuertes cargas adicionales a sus beneficios, poniendo en la incertidumbre el monto que los trabajadores van a recibir cuando se jubilen. A su vez muchas compa&#241;&#237;as est&#225;n despidiendo a los trabajadores justo antes de que adquieran plenos derechos sobre sus pensiones (o realizan una fusi&#243;n a tal fin). Este ataque se complementa con el hecho que como consecuencia de las ca&#237;das burs&#225;tiles de los &#250;ltimos a&#241;os que ha disminuido los fondos de pensi&#243;n, muchos trabajadores se ven obligados a retrasar la edad de jubilaci&#243;n o aceptar una ca&#237;da de los fondos a los cuales han aportado durante toda su vida. Como se&#241;ala correctamente Michel Husson: &#034;Las 'reformas' burguesas de jubilaciones ganan pues de todas las formas. Si los asalariados quieren, y pueden, trabajar m&#225;s tiempo, esto mantiene la presi&#243;n ejercida por el paro, principalmente sobre los j&#243;venes; si se jubilan a la misma edad que antes de la 'reforma', deben contentarse con una pensi&#243;n disminuida, y el valor de la fuerza de trabajo baja otro tanto por ello. En total, las 'reformas' de las jubilaciones, bajo pretexto de ajuste t&#233;cnico a evoluciones demogr&#225;ficas ineluctables, representan de hecho una ofensiva sin precedente contra el estatuto del asalariado&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Michel Husson, Jubilaciones. A la burgues&#237;a europea no le gusta el reparto. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta ofensiva sobre las jubilaciones, podr&#237;a complementarse en los Estados Unidos con un intento de privatizaci&#243;n de la seguridad social y el Medicare que permita al estado desprenderse de sus obligaciones de pago, otorgando esta fuente lucrativa de negocios al capital privado. Si la burgues&#237;a logra &#034;convencer&#034; a los trabajadores de la ventaja de esta medida, la magnitud de la suma involucrada podr&#237;a recrear, al menos para la banca y otros agentes del sistema financiero, una fuente de negocios dorados como en los mejores momentos de la d&#233;cada del &#180;90.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a esta ofensiva de la burgues&#237;a, hasta el momento la respuesta del proletariado ha sido negativa, otorgando concesiones significativas frente al temor y la amenaza de p&#233;rdidas mayores, aconsejado a seguir este camino de resignaci&#243;n por las direcciones de los sindicatos o no pudiendo superar los l&#237;mites impuestos por la burocracia sindical en los casos en los que ha salido a la lucha, como Francia, Austria o Alemania recientemente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El agravamiento de la crisis capitalista puede cambiar y radicalizar las respuestas de la clase trabajadora frente a la ofensiva burguesa. Sin embargo, contra todo objetivismo su reacci&#243;n no depende de ning&#250;n determinismo econ&#243;mico. Como dec&#237;a Trotsky &#034;(...) los efectos de una crisis sobre el curso del movimiento obrero no son todo lo unilaterales que algunos simplistas imaginan. Los efectos pol&#237;ticos de una crisis (no s&#243;lo la extensi&#243;n de su influencia sino tambi&#233;n su direcci&#243;n) est&#225;n determinados por el conjunto de la situaci&#243;n pol&#237;tica existente y por aquellos acontecimientos que preceden y acompa&#241;an la crisis, especialmente las batallas, los &#233;xitos o fracasos de la propia clase trabajadora, anteriores a la crisis. Bajo un conjunto de condiciones la crisis puede dar un poderoso impulso a la actividad revolucionaria de las masas trabajadoras; bajo un conjunto distintos de circunstancias puede paralizar completamente la ofensiva del proletariado y, en caso que la crisis dure demasiado y los trabajadores sufran demasiadas p&#233;rdidas, podr&#237;a debilitar extremadamente, no s&#243;lo el potencial ofensivo sino tambi&#233;n el defensivo de la clase&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Le&#243;n Trotsky, &#034;Flujos y reflujos, la coyuntura econ&#243;mica y el movimiento (&#8230;)&#034; id=&#034;nh23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Esta &#250;ltima variante, fue lo que sucedi&#243; en los &#250;ltimos veinte a&#241;os de ofensiva neoliberal, la que se asent&#243; luego del desv&#237;o-derrota del ascenso general del movimiento obrero y de masas del '68-'76 y el posterior retroceso y fragmentaci&#243;n de la clase obrera. Por lo tanto, superar la actual divisi&#243;n de las filas obreras, sacarse el lastre de la burocracia sindical y construir una direcci&#243;n revolucionaria que sepa procesar las actuales lecciones de los combates en curso apoy&#225;ndose en la experiencia hist&#243;rica del proletariado mundial, son las tareas esenciales para que la nueva clase obrera surgida al calor de las derrotas de las d&#233;cadas pasadas pueda aprovechar la crisis del capital para pasar a la ofensiva.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ernest Mandel, La Crisis 1974-1975, Serie popular Era, 1977.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En 1985, los Acuerdos del Plaza concluidos entre las cinco principales potencias llevaron a una devaluaci&#243;n del d&#243;lar de facto, impuesta a los otros pa&#237;ses en nombre de la coordinaci&#243;n monetaria internacional. Durante los tres a&#241;os que van de 1985 a 1988, el yen se apreci&#243; un 46% (esta es la base de la &#034;burbuja&#034; accionaria e inmobiliaria de la econom&#237;a japonesa de fines de los 80&#180;), el marco un 40%, el franco un 37% y la libra un 28%. Como resultado de esto la competitividad de los productos norteamericanos fue impulsada enormemente. Este punto ilustra c&#243;mo la distribuci&#243;n del crecimiento a nivel mundial es afectado sensiblemente por las relaciones monetarias entre las grandes potencias. Este elemento est&#225; bien tratado, aunque de forma unilateral, en la evoluci&#243;n de la tasa de ganancia por Robert Brenner en sus libros: The Economics of Global Turbulence y The Boom and the Bubble.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Karl Marx, El Capital. Cr&#237;tica de la Econom&#237;a Pol&#237;tica, Tomo III, Volumen VII, Edici&#243;n Siglo XXI, P&#225;g. 568.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;G&#233;rard Dum&#233;nil y Dominique L&#233;vy, Neoliberal Dynamics- Imperial Dynamics, Paper del 4-7-2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Robert Brenner, &#034;Towards the Precipicie&#034;, London Review of Books, Vol. 25 N 3, 6-2-2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ernest Mandel, Tratado de Econom&#237;a Marxista, Ediciones Serie popular Era, 1969.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Contradiciendo parcialmente la tesis planteada en este art&#237;culo, un n&#250;mero reciente de la revista The Economist plantea que &#034;La creencia com&#250;n de que los Estados Unidos experimentaron una mayor burbuja que el &#225;rea del euro es tambi&#233;n falsa, al menos en lo que respecta al sector corporativo. Un reciente estudio de HSBC encuentra que, durante finales de los '90, las compa&#241;&#237;as europeas alcanzaron un mayor endeudamiento y una mayor inversi&#243;n que lo que hizo la Norteam&#233;rica corporativa. Los precios de las acciones europeas crecieron tanto como aquellos de Wall Street (y han desde entones ca&#237;do m&#225;s). Desde mediados de los '90 hasta el 2000 las inversiones de capital de las compa&#241;&#237;as, medidas en t&#233;rminos nominales, crecieron m&#225;s agudamente como porcentaje del PBN en el &#225;rea del euro que en los Estados Unidos (en t&#233;rminos reales, la inversi&#243;n de capital norteamericana creci&#243; mas r&#225;pido porque el equipamiento de alta tecnolog&#237;a dio cuenta de una porci&#243;n mayor del total, y los precios de las computadoras cayeron fuertemente). Las inversiones corporativas financieras tambi&#233;n crecieron m&#225;s agudamente en Europa, en gran medida debido al boom de fusiones y adquisiciones. Como resultado, la inversi&#243;n corporativa total (capital y financiera) en el &#225;rea euro creci&#243; de un 14% del PBN en 1997 a un 24% en 2000, eclipsando el boom de inversi&#243;n norteamericano. La brecha de financiamiento de las firmas corporativas europeas (la inversi&#243;n menos los fondos internos) creci&#243; de un 4% del PBN en 1997 a un record del 14% en 2000, y la mayor&#237;a de esto fue llenada con deuda m&#225;s que con las finanzas accionarias. La deuda corporativa ha crecido mucho m&#225;s dram&#225;ticamente que en los Estados Unidos, de un 60% de un PBN en 1997 a un 76% en 2002. Este legado de sobreendeudamiento y sobreinversi&#243;n est&#225; actualmente impidiendo el crecimiento en la zona del euro&#034;. The Economist, 14-8-2003. Aunque tomando el mayor endeudamiento de los consumidores, el endeudamiento total se torna ampliamente superior en los Estados Unidos, estos datos aportados por The Economist demuestran que m&#225;s all&#225; de las diferencias en los sistemas corporativos norteamericanos y europeos y sus formas de financiamiento, la tendencia de ambos sistemas econ&#243;micos, en el marco deflacionario de la econom&#237;a internacional y de la creciente competencia entre las grandes corporaciones capitalistas, es la preeminencia del fuerte endeudamiento como base de las decisiones de inversi&#243;n o de centralizaci&#243;n del capital (que implica el proceso de fusiones y adquisiciones) con la subsiguiente sobreacumulaci&#243;n que el mismo entra&#241;a.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#034;Capitalism and Democracy&#034;, The Economist, 26/6/2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Karl, Marx, El Capital. Cr&#237;tica de la Econom&#237;a Pol&#237;tica, Tomo III, P&#225;g. 565.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El mismo informe se&#241;ala la creciente importancia de la inversi&#243;n extranjera en los pa&#237;ses en desarrollo. El stock de IED en los pa&#237;ses en desarrollo representaba alrededor de un tercio de su producto bruto interno en el 2002, comparado con s&#243;lo un 13% en 1980. Para los pa&#237;ses industrializados, que albergan dos tercios de los flujos de IED globales, el stock de IED ahora da cuenta de un quinto del PBN como promedio un 5% en 1980.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Basado en el hecho objetivo de que la mayor&#237;a de la inversi&#243;n extranjera directa se dirige hoy d&#237;a a los mismos pa&#237;ses imperialistas, a diferencia del pasado donde se dirig&#237;a mayormente de los centros imperialistas a la periferia, algunos autores opinan que es en los pa&#237;ses centrales donde est&#225;n las principales fuentes de obtenci&#243;n de ganancia para las grandes corporaciones capitalistas. Sin disminuir la importancia de este cambio en la actual reproducci&#243;n del sistema capitalista, la aseveraci&#243;n planteada m&#225;s arriba exagera el peso de los pa&#237;ses centrales como fuentes de ganancias extraordinarias de las corporaciones capitalistas. Aunque buena parte de estas inversiones se dirige a ganancias extraordinarias producto de la innovaci&#243;n tecnol&#243;gica, no se debe olvidar que en su mayor parte la IED entre los pa&#237;ses imperialistas se correspondi&#243; en el &#250;ltimo tiempo, casi en un 80%, a la oleada de fusiones y adquisiciones. Esta actividad corporativa de centralizaci&#243;n del capital, aunque mejora la posici&#243;n monop&#243;lica o aumenta o preserva la porci&#243;n de mercado de una empresa eliminando a un potencial competidor mediante su absorci&#243;n, no crea una fuente de valor adicional ya que la misma implica un estrechamiento de la base de producci&#243;n capitalista mediante la destrucci&#243;n de fuerzas productivas y la eliminaci&#243;n de puestos de trabajo. A su vez tiende a disminuir la importancia de los pa&#237;ses de la periferia como fuentes de ganancias extraordinarias para las trasnacionales en su b&#250;squeda incesante de fuentes de mano de obra barata para disminuir el precio de las mercanc&#237;as, motorizada por la intensa competencia intercapitalista, que es lo que explica el creciente peso de China en la econom&#237;a mundial y que la misma sea hoy d&#237;a el principal destino de inversi&#243;n extranjera directa, superando a los Estados Unidos durante el a&#241;o 2002.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Le&#243;n Trotsky, Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional despu&#233;s de Lenin, Editora Yunque, p&#225;g. 95.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La p&#233;rdida de empuje del &#034;modelo anglosaj&#243;n&#034; y de la mundializaci&#243;n que acompa&#241;&#243; a las trasnacionales norteamericanas en la d&#233;cada pasada, puede verse en la situaci&#243;n del Sudeste Asi&#225;tico posterior a la crisis de 1997-1998. Salvo una ganancia temporaria de capitales que huyeron a los Estados Unidos (flight to quality) y que hizo subir con creces los activos financieros norteamericanos en ese periodo (la llamada burbuja), el capital norteamericano no pudo utilizar a su favor la crisis para imponer su modelo y quedarse con los principales activos de estos pa&#237;ses. A diferencia de la crisis de la deuda de Am&#233;rica Latina de 1982, que permiti&#243; una oleada de negocios y privatizaciones a favor de los Estados Unidos y de las potencias europeas, la crisis asi&#225;tica, a pesar de lo que se esperaba en ese momento y de las medidas iniciales en funci&#243;n de los deseos del FMI, no produjo este resultado. El caso de Corea es sintom&#225;tico. Lejos de promover un movimiento a un sistema neoliberal, la fuertes medidas inducidas por el departamento del Tesoro norteamericano, indujeron a una reversi&#243;n por los coreanos de las pol&#237;ticas altamente &#034;dirigistas&#034; reminiscentes del r&#233;gimen de Park de 1960-1970. Ninguna gran empresa fue vendida al extranjero, a pesar de los intentos denodados de Microsoft por quedarse con la compa&#241;&#237;a coreana m&#225;s grande de software y del intento de Ford por quedarse con Kia Motors. Ambas compa&#241;&#237;as fueron vendidas a compradores dom&#233;sticos. Esta situaci&#243;n se repite en Tailandia con el gobierno populista del primer ministro Thaksin Shinawatra. Este recientemente celebr&#243; -luego del repago anticipado de los pr&#233;stamos otorgados a ese pa&#237;s durante la crisis asi&#225;tica de 1997, los que estaban atados a dur&#237;simas condiciones de ajuste- la &#034;liberaci&#243;n del FMI&#034; asegurando que nunca m&#225;s Tailandia &#034;caer&#237;a presa del capitalismo mundial&#034;. Esto sin nombrar la ret&#243;rica m&#225;s conocida de Mahathir en Malasia y la adopci&#243;n del control de cambio en los a&#241;os de crisis en contra de las recomendaciones de los organismos de cr&#233;dito de los pa&#237;ses occidentales.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dan Roberts, Era of cheap money takes its toll on business, 20-7-2003. Esta realidad no es privativa de los Estados Unidos. Recientemente el gobierno franc&#233;s ha intervenido para salvar al gigante de ingenier&#237;a pesada Alstom, (fabricante de generadores el&#233;ctricos, tanques almacenadores de gas y de uranio y los famosos trenes de alta velocidad TGV, etc.), de caer en un colapso financiero para evitar lo que un funcionario llam&#243; &#034;una cat&#225;strofe industrial&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La eliminaci&#243;n de la sobrecapacidad cr&#243;nica no s&#243;lo se ve afectada por decisiones monetarias, sino tambi&#233;n por disputas de tipo judicial, como es el caso en la industria de telecomunicaciones del litigio contra MCI (la heredera de WorldCom) llevado adelante por sus principales competidores. Para el Financial Times: &#034;Su resultado va tambi&#233;n a determinar c&#243;mo los negocios tratan con la sobrecapacidad cr&#243;nica -una herencia de la burbuja de inversi&#243;n de fines de los '90. Mientras algunos operadores marginales han desaparecido o han sido absorbidos, ha habido una peque&#241;a consolidaci&#243;n real. Mientras tanto, los operadores norteamericanos contin&#250;an pele&#225;ndose sobre una torta -que en t&#233;rminos de ingresos- contin&#250;a cayendo, mientras los precios son rebajados y los clientes corporativos cortan sus gastos en telefon&#237;a&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;The Pulse of Capitalism, Julio 2003. En el medio de las bancarrotas de Enron, WorldCom y la crisis de la econom&#237;a mundial, la fortaleza de los grandes bancos norteamericanos -que en el segundo cuatrimestre del 2003 obtuvieron importantes ganancias-, ha sorprendido a muchos y constituye al d&#237;a de hoy una caracter&#237;stica distintiva de la actual crisis econ&#243;mica. Para muchos esto est&#225; ligado a que los grandes bancos han sido capaces de hacer a un lado su exposici&#243;n crediticia vendiendo el riesgo a otros como las compa&#241;&#237;as aseguradoras o los fondos de inversi&#243;n. La enorme cantidad de instrumentos de transferencia del riesgo crediticio como los mercados secundarios de deuda o el espectacular desarrollo del mercado de derivativos (la compra de un seguro o protecci&#243;n crediticia por una entidad prestamista que transfiere el riesgo del default del pr&#233;stamo a un tercero ya sea un inversor o un banco con ninguna relaci&#243;n con el prestador original) avalan esta visi&#243;n y suponen una transformaci&#243;n importante del sistema bancario y de asignaci&#243;n de cr&#233;ditos. Pero m&#225;s all&#225; de estas transformaciones que afectan a la distribuci&#243;n del riesgo crediticio, el riesgo y las p&#233;rdidas inevitables que surgen del mismo no desaparecen. El car&#225;cter opaco de este tipo de operaciones hace dif&#237;cil e impredecible saber sobre qui&#233;n recaer&#225;n las p&#233;rdidas y posiblemente las grav&#237;simas consecuencias una vez desatadas. Sobre todo cuando el riesgo podr&#237;a verse encaminado a lugares donde podr&#237;a eventualmente ser peligroso pol&#237;tica y socialmente como los fondos de pensi&#243;n, los fondos mutuales o las p&#243;lizas de seguro de vida. En otras palabras, podr&#237;amos estar presenciado una forma de sostenimiento de los grandes bancos, m&#225;s sutil que en el pasado, a costa de los ahorros de los peque&#241;os ahorristas que son los principales consumidores de estos instrumentos de inversi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La devaluaci&#243;n del d&#243;lar se vino dando en forma desigual con respecto al euro que con respecto a las monedas asi&#225;ticas. Estas se han negado a ceder su creciente competitividad (Jap&#243;n ha intervenido en forma violenta comprando nada menos que 75 mil millones de d&#243;lares en los primeros ocho meses del a&#241;o en el mercado cambiario), lo que agrav&#243; los problemas de Europa. Como resultado de esto, una gran parte de la deflaci&#243;n mundial ha sido exportada en forma desproporcionada a la eurozona. Esto puede verse en la cotizaci&#243;n del euro. Este tuvo su punto m&#225;s bajo en octubre del a&#241;o 2000. Desde entonces se ha venido apreciando un 24% con respecto a la libra, un 39% con respecto al d&#243;lar y el yuan y un 51% con respecto al yen. Esta situaci&#243;n llev&#243; al canciller alem&#225;n Gerhard Schroeder a urgir al Banco Central Europeo para que diera su debida consideraci&#243;n al valor de intercambio del euro en promover la competitividad de las exportaciones europeas. A su vez, esta devaluaci&#243;n selectiva del d&#243;lar responde a la necesidad de Estados Unidos como principal naci&#243;n deudora del mundo de no perjudicar los intereses de los pa&#237;ses del Sudeste Asi&#225;tico, Jap&#243;n y China, cuyos bancos centrales utilizan sus abultadas reservas en d&#243;lares para comprar bonos del tesoro norteamericano, convirti&#233;ndose de esta manera en los principales sostenedores del d&#233;ficit de cuenta corriente de los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Stephen Roach, &#034;Rebalancing delayed&#034;, Morgan Stanley, 22-7-2003&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Andr&#233; Gunder Frank, Los zarpazos del tigre de papel, abril del 2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Jagdish Bhagwati and Arvind Panagariya, &#034;Bilateral trade treaties are a sham&#034;, Financial Times, 13-7-2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In These Times, 25-8-2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Michel Husson, Jubilaciones. A la burgues&#237;a europea no le gusta el reparto. Viento Sur N&#176; 69, 27-8-2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Le&#243;n Trotsky, &#034;Flujos y reflujos, la coyuntura econ&#243;mica y el movimiento obrero mundial&#034;, 25 de diciembre de 1921, Naturaleza y Din&#225;mica del capitalismo, CEIP, Buenos Aires, 1999.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>La larga marcha zapatista hacia el Congreso</title>
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		<dc:creator>Luc&#237;a Galvez, Mario Caballero, Mart&#237;n Ju&#225;rez</dc:creator>


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